La Rerregulación Neoliberal y La Ley 82-2026

Posted in América Latina, Colonialism, ecología, Estudios puertorriqueños, Neoliberalismo, Puerto Rico with tags , , , , , , on May 16, 2026 by jose anazagasty

La desregulación es considerada uno de los cimientos fundamentales del capitalismo neoliberal. Sin embargo, tanto la regulación como la rerregulación son prácticas neoliberales muy comunes. El capital neoliberal, perennemente depredando, despojando, acumulando y devastando, se desplaza entonces entre la regulación, la rerregulación y la desregulación, dependiendo de lo que mejor sirva sus intereses en un momento y lugar específicos. 

Alrededor del mundo, los políticos neoliberales no solo han producido nuevas regulaciones, sino que además han alterado regulaciones existentes para adaptarlas a las necesidades e intereses capitalistas, es decir, a la rerregulación. Esta se refiere a la intervención del estado para facilitar o acelerar los procesos de privatización y la producción de mercados nuevos que acaparen aspectos cada vez más vastos de la vida social contemporánea, muchas veces rescribiendo las relaciones sociales y los derechos de los ciudadanos y el medioambiente. En efecto, la rerregulación es muy usada en el contexto de la llamada “neoliberalización de la naturaleza,” aportando a la expansión e intensificación de la producción capitalista de la naturaleza (Castree 2008; 2010; March 2013; Smith 2006).

En Puerto Rico la llamada PC310, y ahora Ley 82-2026, es un claro ejemplo de rerregulación, una que implica enmiendas a leyes y regulaciones existentes. Su propósito manifiesto es precisamente enmendar leyes vigentes, incluyendo la Ley para la Reforma del Proceso de Permisos de Puerto Rico:

El propósito de esta medida legislativa es enmendar el Articulo 14.1 de la Ley 161 2009, supra, para disponer que, al presentar una acci6n de injunction, mandamus, sentencia declaratoria u otro recurso adecuado, la parte promovente deberá alegar de manera específica que posee un interés propietario o personal sujeto a un daño inminente, que dicho daño puede vincularse razonablemente a la conducta de la parte demandada y que el perjuicio sufrido es susceptible de reparación mediante el remedio solicitado. De esta forma, se aclara que la parte promovente debe alegar de forma específica y clara que sufre una lesión o daño particular por la obra. Este recurso extraordinario no se puede solicitar formulando alegaciones especulativas e hipotéticas (Estado Libre Asociado de Puerto Rico 2026).

Otro propósito de la nueva ley, no tan furtivo como sus proponentes quisieran, es facilitar la acumulación de capital. Con ese mismo propósito, la Ley 82-2026 también enmienda el Código Municipal de Puerto Rico (Ley 107-2020), específicamente el artículo 6.007 de esa ley, respecto al plan territorial y los suelos rústicos especialmente protegidos. Con la nueva ley, un suelo rústico es un terreno que no debe urbanizarse a menos que la Junta de Planificaci6n de Puerto Rico determine que cumple con al menos uno de varios requisitos (sí, solo uno): sea un proyecto designado por el Gobierno de Puerto Rico o por un municipio como un proyecto estratégico, prioritario, o de infraestructura crítica; sea compatible con la conservación del entorno; que el proyecto en cuestión identifique, incorpore o mitigue en su plan de desarrollo la protección y conservación de aquellas características especiales por las cuales dicho terreno ha sido identificado como suelo rústico especialmente protegido; y que el proyecto incluya un sistema de generación de energía eléctrica sujeto a las disposiciones del Reglamento Núm. 9028 de 2018 del Negociado de Energía de Puerto Rico.

La enmienda también dispone que el plan territorial no establecerá ninguna clasificación de uso de terrenos que impida todo uso de la propiedad sin previa notificación y compensación al titular o titulares de dicha propiedad. Finalmente, la enmienda al Código Municipal, ahora ley, requiere que: “Toda solicitud de paralización siempre requerirá el pago de fianza, cuya cantidad nunca será menor del diez (10) por ciento del valor del proyecto propuesto, según surja de cualquier autorización del desarrollo emitida por la agenda competente” (Estado Libre Asociado de Puerto Rico 2026).

Es evidente, puesto que la Ley 82-2026 implica una enmienda a la “Ley para la Reforma del Proceso de Permisos de Puerto Rico (Ley 161-2009) que el cambio es economicista. Además, reformar las leyes de los permisos para hacer negocios en Puerto Rico ha estado presente en las políticas económica del gobierno por mucho tiempo, siendo una de esas obsesiones o fijaciones malsanas de muchos de nuestros “ilustres” políticos, tanto en el ejecutivo como en la rama legislativa. Así, la Ley 82-2026 no es nada nuevo o inesperado. Desde un punto de vista normativo, lo alarmante, aunque tampoco sorpresivo, es la desfachatez o descaro con que se concretaron las enmiendas propuestas por el Partido Nuevo Progresista (PNP) mediante el Proyecto de la Cámara 310, originalmente propuestas por los representantes Jorge Navarro Suárez y José Jiménez Torres. Como señaló Beatriz Llenín Figueroa, el Proyecto de la Camara 310 le allana el camino al infame megaproyecto Esencia en Cabo Rojo, y a otros proyectos similares, en el futuro (en Alfonso 2026). No es ninguna casualidad que varios de los requisitos de la enmienda para permitir el uso de suelos rústicos especialmente protegidos sean precisamente argumentos usados por los desarrolladoras del impopular proyecto para justificar su construcción, incluyendo las afirmaciones de que el proyecto Esencia implica la conservación del medioambiente; que incorpora la protección y conservación de los “rasgos esenciales” de Los Pozos; y que el proyecto incluye un sistema propio de generación de energía eléctrica. Esencia ya es además considerado un proyecto estratégico.

La ahora Ley 82-2026 es además preocupante porque atenta contra la fiscalización y participación ciudadana, erosionando la “ciudadanía ambiental.” Según una demanda presentada en los tribunales recientemente, la Ley 82-2026, firmada con gran entusiasmo por la gobernadora Jennifer González, viola el derecho de acceso a la justicia, pues la fianza del 10% hace muy difícil el derecho a un remedio judicial efectivo, un derecho constitucional. La ley vulnera además del debido proceso de ley y el derecho a la igual protección de las leyes, pues produce, o más bien reproduce, una desproporcionada y mal intencionada clasificación por condición económica, marginando y excluyendo del proceso a los trabajadores y las clases más pobres del país. Finalmente, la Ley 82-2026 erosiona aún más la Política Pública de Participación Ciudadana y Transparencia. La Ley 82-2026 es entonces antidemocrática, pues limita abiertamente las herramientas legales e institucionales de las que disponían los ciudadanos para ejercer su ciudadanía ambiental. Ocurre además en el contexto de una creciente erosión, global, de los derechos y libertades civiles alrededor del mundo, incluyendo su erosión en Estados Unidos. Es decir, ocurre en el contexto de un creciente autoritarismo. De hecho, Ley 82-2026 se aprobó de forma expedita y sin la necesaria deliberación y discusión pública, constituyendo lo que podríamos denotar como una injusticia ambiental procesual. Efectivamente, la aprobación de la Ley 86-2026 reproduce y reafirma la desigualdad ambiental, puesto que limita las acciones que puedan tomar una “persona natural o privada” con respecto a la protección del medioambiente o contra la desigualdad o injusticia ambiental.

Referencias

Alfonso, O. (22 de abril de 2026). PC 310: Un Traje a la Medida de Megaproyectos con “Permiso para Destruir”. La Perla del Sur. Recuperado el 15 de mayo de 2026, de https://www.periodicolaperla.com/actualidad/pc-310-un-traje-a-la-medida-de-megaproyectos-con-permiso-para-destruir/

Castree, N. (2008). Neoliberalising Nature: Processes, Effects and Evaluations. Environment and Planning, 40(1), 153-173.

Castree, N. (2008). Neoliberalising Nature: The Logics of Deregulation and Reregulation. Environment and Planning, 40(1), 131-152.

Estado Libre Asociado de Puerto Rico. (2026). Ley 82-2026. San Juan, Puerto Rico. Recuperado el 15 de mayo de 2026, de https://sutra.oslpr.org/SutraFiles/anejos/153579/0082c0310.pdf

March, H. (2013). Neoliberalismo y Medio Ambiente: Una Aproximación desde la Geografía Crítica. Documents d’Anàlisi Geogràfica, 59(1), 137-153. Recuperado el 25 de enero de 2026, de https://www.researchgate.net/publication/258416385_Neoliberalismo_y_medio_ambiente_una_aproximacion_desde_la_geografia_critica

Smith, N. (2006). Nature as Accumulation Strategy. Socialist Register, 43, 16-36.

Venezuela, Codicia y Desgracias por Venir

Posted in América Latina, Colonialism, ecología, imperialismo with tags , , , , on January 3, 2026 by jose anazagasty

Lo que ocurre en Venezuela va más allá de Nicolás Maduro, a quien no defendería. Pero pensando en Venezuela, el petróleo y otros recursos, quizás sea mejor recordar las palabras de Eduardo Galeano en “La reveladora historia del rey azúcar”: “Cuanto más codiciado por el mercado mundial, mayor es la desgracia que un producto trae consigo al pueblo latinoamericano, que, con su sacrificio, lo crea.”  Él se refería al azúcar, pero muy bien aplica al petróleo y otros recursos venezolanos que hoy son de importancia estratégica para el capital, en particular el estadounidense, como lo son el agua y algunos minerales escazos. A eso se refirió el sociólogo puertorriqueño Emilio Pantojas García recientemente en un video-comentario sobre los sucesos en Venezuela. Mi “pesimismo del intelecto” no me deja sino concluir que el 2026 se inició como el preludio de un devenir que reafirma con intensidad esa insaciable codicia a la que se refería Galeano, lo que ya se veía venir, y que potencialmente traerá consigo grandes saqueos, desgracias, desigualdades e injusticias sociales y ambientales para Venezuela y el resto de América Latina. Ante eso cuadro inquietante, el problema más urgente a resolver es el de reanimar el “optimismo de la voluntad.”

Improvisada y Breve Reflexión (o Desahogo) Algo Pesimista sobre el Futuro, Si Alguno, de la Sociología Académica en Puerto Rico

Posted in Puerto Rico, sociología with tags , , on November 20, 2025 by jose anazagasty

El sociólogo Zygmunt Baumann proponía una sociología cimentada en la comunicación, el sujeto humano, el compromiso moral, la crítica y el diálogo, al servicio de la libertad. En ¿Para qué sirve realmente . . .? un sociólogo, Michael Hvidd Jacobsen y Keith Tester, también sociólogos, le preguntaron a Bauman sobre las posibilidades de esa sociología como “arte del diálogo” que el sociólogo polaco proponía en un mundo sin embargo indiferente y hasta antagonista a la sociología: “¿Cómo puede iniciarse ese diálogo en un mundo en que, quizá más que nunca, ignora, desprecia o incluso puede ser hostil a la sabiduría sociológica?”  Para Bauman la sociología debía ser “una ciencia y una tecnología de la libertad”. Es por eso por lo que, al contestar la pregunta de estos sociólogos, y citando a otro sociólogo, a Jeffrey Alexander, planteó que el futuro de la sociología “reside en el esfuerzo por reencarnar y restablecerse a sí misma como una política cultural al servicio de la libertad.”

Sospecho que Baumann, así como Alexander, cavilaban el futuro de la sociología desde la academia, desde los confines de las universidades e instituciones de educación superior. Pero hoy la situación de la sociología académica no es nada prometedora sino sombría, como evidentemente demuestra el caso de la sociología en la Universidad de Puerto Rico (UPR), al menos en el Recinto Universitario de Mayagüez (RUM). Allí el programa de sociología está próximo a desaparecer. Hoy ese programa tiene y recluta muy pocos estudiantes, lo que hace muy difícil legitimar su presencia como programa académico ante las autoridades universitarias, ávidamente dedicadas a las indiferentes políticas de austeridad. El programa cuenta además con muy pocos recursos para un reclutamiento activo de estudiantes. Ante un callejón sin salida, el programa no puede sino cerrar, así como la hará el programa de ciencias sociales general. Los profesores de ambos programas se proponen crear un nuevo programa, esto con la esperanza de que juntos, y con un programa atractivo, puedan reclutar suficientes estudiantes.

Aunque muchos se empeñan en achacarle esa difícil situación de la sociología universitaria puertorriqueña a las dinámicas poblaciones, particularmente a las secuelas de la transición demográfica—bajas tasas de natalidad y el envejecimiento de la población—el problema es mucho más complejo. Estos ignoran los efectos de la migración de los jóvenes puertorriqueños, de las reducciones en el presupuesto universitario, de las presiones de la Junta de Control Fiscal sobre la UPR, de la crisis económica y fiscal de la colonia, de las pocas posibilidades de empleo, del cómico-trágico mercado laboral, y de un creciente costo de vida, entre otros factores. Aunque poco estudiado, estos factores también inciden directa o indirectamente en el bajo número de estudiantes en los programas de sociología, entre muchos otros programas también afectados. Y sí, en la UPR también reside ese mismo desprecio, indiferencia y hostilidad a la práctica de la sociología a la que se referían Jacobsen y Tester. Tanto es así que en el Recinto Universitario de Mayagüez los cursos de sociología apenas fueron considerados para ser incluidos entre los cursos de educación general. De hecho, en el contexto de una reforma en los requisitos de educación general, los cursos de sociología no fueron incluidos, believe or not, entre los cursos de educación general referentes al individuo y la sociedad.

Aunque es probable que uno que otro programa o departamento de sociología sobreviva, los pocos profesores de sociología en la academia puertorriqueña probablemente terminen en otros programas o en nuevos o fusionados departamentos o programas en los que querrían no estar, ofreciendo principalmente cursos de servicio, algunos de los cuales preferirían no dictar, y sirviendo principalmente a estudiantes de otras disciplinas, al menos a aquellos a los que todavía se les requiera algún curso de sociología o aquellos, muy pocos, interesados en tomarlos como cursos electivos. En fin, el futuro de los pocos sociólogos académicos puertorriqueños parece ser la alienación y el de la sociología universitaria o académica su extinción. Quisiera estar equivocado. 

Es por ese sombrío futuro de la sociología académica en Puerto Rico, ante la necesidad de que los sociólogos que quedamos por ahí repensemos nuestra profesión, así como nuestro rol en la universidad y nuestra relación y compromiso con la universidad, inclusive con nuestros departamentos, por lo que contrario a Baumann y Alexander, entre otros, quizás debamos considerar que el futuro de la sociología ya no está en la universidad, en la academia, que quizás está afuera de esta. No me refiero a una sociología que desde la universidad establezca lazos educativos, investigativos y de servicio con actores fuera de esta. Eso se seguirá haciendo, y es importante que se haga, pero los sociólogos académicos, aun los sociólogos públicos y aplicados, apenas tienen o tendrán los recursos y posibilidades para eso. Me refiero más bien a una sociología para la libertad forjada y practicada enteramente afuera de la academia, lejos de la universidad. ¿Será posible? Espero que sí. A los sociólogos académicos no nos queda de otra, por aquello de ganarse un salario, que por el momento seguir profesando en la universidad, pero espero que podamos, allá afuera de la universidad, encontrar algún espacio para pensar y actuar sociológicamente, al menos para practicar esa sociología como arte del diálogo y política cultural que proponía Baumann.  

Sobre la Negada Crisis Energética

Posted in Colonialism, ecología, Estudios puertorriqueños, Neoliberalismo, Puerto Rico, sociología with tags , , , , , on October 5, 2025 by jose anazagasty

Para Francisco Domenech Fernández, secretario de la (des) gobernación, los puertorriqueños no enfrentamos una crisis energética, esto porque según él “… la gente tiene luz, no hay apagones.”

Es probable que tuviese en mente una definición, hoy casi en desuso de una crisis energética. Tradicionalmente, el concepto de crisis energética es un término general para las disrupciones económicas, políticas y sociales en una nación o sociedad, causadas por una escasez extrema de recursos energéticos disponibles, como lo que sucedió en 1973-74 debido al embargo petrolero árabe.

Pero hoy el concepto de crisis energética, muy economicista, claro está, se refiere principalmente a una situación en la que el suministro de fuentes de energía (petróleo, carbón, gas) es insuficiente para satisfacer la demanda, lo que lleva a aumentos generalizados de precios y a la escasez. Esto puede deberse a factores como la guerra entre Rusia y Ucrania, por ejemplo. Por lo tanto, aunque puede que la crisis energética y su manifestación hoy alrededor del planeta no sea el producto de una escasez extrema y repentina, los suministros y oferta insuficientes tiene consecuencias adversas, incluidas serias consecuencias sociales y económicas de alcance global, aunque impar en los distintos países del mundo (https://www.iea.org/topics/global-energy-crisis ). La manifestación actual de esta crisis global, con orígenes en el 2021, tiene paralelos con la de los 70, pero es también distinta.

Esa crisis energética global también se manifiesta en Puerto Rico, aunque como toda una crisis energética glocal, pues es bastante agravada por factores locales, como la legendaria ineptitud e ineficacia del gobierno respecto al manejo de los recursos energéticos, la prolongada crisis económica y fiscal, las injustas políticas neoliberales de austeridad, el aumento constante en los precios de los combustibles, las secuelas de los desastres resultado de nuestra perenne vulnerabilidad a huracanes y otras amenazas naturales extremas, la dependencia en combustibles fósiles, etc. Las interrupciones constantes del servicio de electricidad que la crisis energética produce, que en algunos lugares de la colonia son bastante prolongadas, no solo reproduce y agrava la pobreza y la desigualdad energética en Puerto Rico, sino que además limita las capacidades humanas de muchos puertorriqueños (véase literatura sobre justicia ambiental), especialmente las de los más vulnerables. Para esas personas la crisis es ciertamente real, muy real. Eso debería ser suficiente para que Domenech y sus colegas en el desgobierno la traten como tal, como una crisis real, suficiente para que ejerzan, o al menos intenten, un buen gobierno. Pero, eso sería esperar demasiado.

Esencia: Verde Capital  

Posted in América Latina, Clases sociales, Colonialism, ecología, Estudios puertorriqueños, imperialismo, Neoliberalismo, Puerto Rico, sociología with tags , , , , , , , , on April 30, 2025 by jose anazagasty

Una hermosa mujer de cabello suelto con pantalones cortos, una camisa blanca, botas, un sombrero y gafas de sol camina a través de una playa agreste y fascinante frente a un Mar Caribe impresionante y una hermosa costa con solo el faro neoclásico Los Morillos al fondo. Esta imagen, que exhibe una representación convencional y hasta estereotipada de una excursionista o senderista, es una de las varias imágenes utilizadas para promocionar Esencia, un lujoso megaproyecto residencial y turístico propuesto para construirse en Cabo Rojo, Puerto Rico, y similar a Costa Palmas en Baja California, México. Aunque magnífica, la imagen de la senderista no es inusual, ya que las imágenes hermosas del Caribe y que resaltan sus vistas y atributos naturales, como sus playas soleadas y arenosas, se han utilizado para promocionar la región como destino turístico durante bastante tiempo (Pantojas García 2022). Pero hoy en día, con la creciente popularidad del ecoturismo las imágenes promocionales de proyectos turísticos y residenciales suelen ser algo verdosas, atrayendo a aquellos clientes que buscan una conexión íntima, relajada y eco-amigable con la naturaleza caribeña.

Otra imagen sobre Esencia muestra una mano, de la misma senderista, tocando una roca mojada en un arroyo de agua, insinuando precisamente una conexión inmediata y cercana con la naturaleza. Así, la promoción de Esencia, al igual que la de muchos destinos ecoturísticos, les ofrece a los turistas y posibles residentes del norte global la posibilidad de conectarse con la naturaleza, lo que también suele venderse como un encuentro saludable, incluso terapéutico (Brockington & Duffy, 2010). De esta manera Esencia vende la reconciliación con la naturaleza, la superación del enajenamiento humano de esta, una alienación concretada en gran medida por el propio capitalismo. Esencia, como tantos otros proyectos ecoturísticos, convierte esa reconciliación en otra estrategia de acumulación de capital. En efecto, Esencia manifiesta esta y otras estrategias de acaparamiento de riqueza que involucran nuevas formas de mercantilizar la naturaleza y nuestras relaciones con esta.

Esencia fue propuesta por Reuben Brothers y Three Rules Capital. El “equipo” también incluye a Rees Jones, Inc., un diseñador de campos de golf, Álvarez-Díaz y Villalón, una firma local de arquitectura y diseño de interiores y EDSA, una firma de planificación, diseño urbano y arquitectura paisajística. Los desarrolladores han estado negociando con JP Morgan Chase & Co. para el financiamiento del proyecto extremadamente costoso. El proyecto de 2,000 millones de dólares abarca cerca de 2,000 acres de tierra o 3 millas de costas y se espera que albergue hoteles y residencias de operadores como Mandarin Oriental y Rosewood. Entre sus amenidades, además del acceso a las playas, se encuentran campos de golf, senderos para caminatas y ciclismo, negocios de spa y bienestar, clubes deportivos y de raqueta, un centro ecuestre, centros comerciales, restaurantes, y hasta un centro de salud, una escuela y su propio aeropuerto.

El proyecto, que reproduce las diferenciaciones y desigualdades de clase, está hecho a la medida de clientes adinerados, la de los ricos turistas y posibles residentes que, desanimados por las desagradables, ruidosas e intricadas condiciones de la hacinada y rápida vida urbana y suburbana en el Norte global, particularmente de Estados Unidos, anhelan vacacionar o residir en el Caribe, en medio de la bella, cálida, tranquila, serena y supuestamente prístina naturaleza de los trópicos. Efectivamente, y para atraer a estos posible clientes, Esencia es promocionado como una comunidad lujosa que, ubicada “en la deslumbrante costa caribeña de Puerto Rico”, proporciona “un estilo de vida tropical fuera de los Estados Unidos, pero intrínsecamente conectado con este y con todas las ventajas que esto ofrece”.  Los desarrolladores también lo describen como un proyecto ubicado en “la serena costa caribeña de Puerto Rico” caracterizada además como un “tapiz fascinante de colinas, mar y costa”.  

Mercadearles a los ricos es común en Puerto Rico después de la aprobación de la Ley para Promover la Reubicación de Inversionistas a Puerto Rico (Ley 22 de 2012), aprobada el mismo año que la Ley para Fomentar la Exportación de Servicios (Ley 20 de 2012) y que serían consolidadas por la Ley 60 de 2019 o el Código de Incentivos de Puerto Rico (Irizarry Mora 2023). En ese contexto, Puerto Rico es concebido por los desarrolladores como un mercado muy rentable. Por ejemplo, en The Real Deal, Jamie Reuben, director de Reuben Brothers e hijo de David Reuben, fue citado afirmando que Puerto Rico es “uno de los mercados de crecimiento más prometedores del mundo”. Claro, su importancia también recae sobre su conexión al mercado estadounidense. Como explica Roberto Ruiz Vargas, ejecutivo de Three Rules Capital, y quien se refirió a Esencia como una réplica de Costa Palmas, un proyecto orientado al mercado occidental estadounidense, los desarrolladores querían “diseñar algo para la costa este de Estados Unidos y aprovechar ese mercado, que es el de mayor valor agregado del mundo realmente” (Pérez Minelli 2025). El artículo en The Real Deal también señaló que los desarrolladores fueron motivados por los esfuerzos del gobierno local para promover el turismo, lo que ha aumentado la demanda de proyectos de lujo como Esencia. De hecho, el proyecto se propuso en el contexto de la intensificación de los esfuerzos gubernamentales y de la Compañía de Turismo de Puerto Rico para estimular el turismo. Sin embargo, estos esfuerzos actuales son parte de una tendencia más antigua que en Puerto Rico y el resto del Caribe se remonta a principios del siglo actual. En aquel entonces, el reposicionamiento de la región en la economía global convirtió al turismo en un sector económico importante de las naciones de la región, un giro hacia lo que Emilio Pantojas García (2022) denomina la “economía de resorts”.  

Esencia es también comercializado como un proyecto sustentable. Zoe Rosenberg (2024) en un artículo para Mansion Global la describe como una “comunidad” con la sustentabilidad como norte, ya que alrededor del 75% de la tierra se dejará como espacio abierto para la conservación, las reservas naturales y la recreación y porque “los hoteles, residencias y comodidades se ubicarán en medio del paisaje para preservar el entorno tropical”. También describe un proyecto similar, Moncayo, a construirse en Fajardo, Puerto Rico. Además, los desarrolladores de Esencia propusieron la instalación de infraestructuras de energía solar y tratamiento de aguas, lo que también ha sido destacado por aquellos que celebran las cualidades verdes y sustentables del proyecto. Los desarrolladores aseguran que el proyecto no recargaría los servicios de agua, acueductos y alcantarillados y que su sistema eléctrico fotovoltaico le suministrará a la red de distribución eléctrica pública el exceso de generación de electricidad (Matos 2025).

Esencia es conjuntamente mercantilizado como un espacio idílico que aparte de lujoso y sustentable será además cosmopolita y culturalmente diverso. El complejo turístico-residencial es comercializado entonces como una especie de proyecto eco-amigable que social y culturalmente responsable estimula y garantiza el bienestar social e individual, así como el desarrollo y crecimiento económico en Puerto Rico. Según descrito por los propios desarrolladores:

Esencia se basa en los pilares fundamentales del diseño armonioso, la sostenibilidad, la aventura sinlímites, la diversidad cultural, el servicio atento y la infraestructura ejemplar.  En consecuencia, los desarrolladores se comprometen a crear una comunidad cosmopolita vibrante centrada en el diseño que conserve los rasgos esenciales que los atrajeron por primera vez a la idílica ubicación, fomente conexiones duraderas y positivas entre las personas y la naturaleza, y establezca una nueva era de desarrollo socioeconómico en la región (Ey Boricua 2024)

Así, el proyecto es mercadeado como una alternativa al turismo de masas convencional y a otros lujosos proyectos residenciales, como uno que aparentemente amenora los numerosos impactos sociales y ambientales negativos que producen los típicos desarrollos turísticos y residenciales de lujo. Se trata entonces de un megaproyecto ecoturístico.  

Aparte de promocionar los lujos y alegadas cualidades eco-amigables y cosmopolitas de Esencia, la publicidad del proyecto usa como estrategia retórica y promocional la idealización del paisaje puertorriqueño, particularmente del paisaje costero de Cabo Rojo. Y son precisamente sus “rasgos esenciales” e idílicos lo que los desarrolladores aseguran querer conservar y prolongar.  El proyecto es claramente promocionado como un paraíso, un “paraíso conectado”. Esta idealización de las costas caborrojeñas está lejos de ser una mera coincidencia o una inocente estrategia retórica o promocional, pues esta construcción social del paisaje de la costa tropical del Caribe es una parte esencial de la mercantilización de la naturaleza en la región (Baver 2012). Aunque se usa con bastante frecuencia en las campañas de mercadeo de la industria turística, la representación de las colonias como paraísos también ha sido bastante común en los discursos coloniales a lo largo de la historia, incluyendo tanto la representación británica de Estados Unidos como las representaciones estadounidenses de Puerto Rico (Anazagasty 2004; 2015; 2024; Aponte Pares 2019; Cuevas 2022; Kolodny 1975; Marx 1964; Merchant 1996; 2003; Smith 1950; Torres 2014). Tales representaciones se basan en un imaginario colonial en el que los recursos naturales pertenecen a o deben ser gestionados por aquellos que son supuestamente más aptos para explotarlos económicamente, que en ese imaginario no son otros que los del Norte global capitalista (Spurr 992). Las crónicas y narrativas de viaje estadounidenses sobre Puerto Rico poco después de la Guerra Hispanoamericana de 1898 estaban arraigadas en ese imaginario (Torres 2014).

La industria del turismo en Puerto Rico ha adoptado y adaptado muchas de las representaciones vinculadas al imaginario colonialista a lo largo de la historia, incluyendo su representación de la colonia como un paraíso (Aponte Pares 2019; Baver 2012; Cuevas 2022). La publicidad de Esencia, lejos ser la excepción, también se nutre de y reproduce ese imaginario colonialista. Dicha campaña publicitaria es incluso reminiscente de aquellas narrativas promocionales colonialistas que destacaban la abundancia y belleza natural de las colonias, su buen clima, sus efectos saludables y la bondad de los nativos (Jones 1946; Kolodny 1975; Mohlmann 2022;). Los estadounidenses escribieron varios de estas narrativas promocionales sobre Puerto Rico, entre estas Porto Rico and Its Resources de Frederick A. Ober (2005 [1898]). Los viejos textos promocionales colonialistas prescribían, basados en una concepción capitalista de las relaciones entre el ser humano y la naturaleza, la explotación de los recursos naturales de las colonias en beneficio de las potencias imperiales, lo que incluía la explotación de las colonias como destinos turísticos (Anazagasty 2024; 2015; Aponte Pares 2019; Cuevas 2022; Torres 2014). La mayor parte del mercadeo contemporáneo del turismo, incluido el de Esencia, a menudo replica una prescripción similar de las relaciones humanas con la naturaleza, así como una definición equivalente de esta. Esencia es, después de todo, una empresa colonialista-capitalista que, aunque ocurre en lo que José I. Alameda y Alfredo González Martínez (2023) llaman la “tercera etapa” del colonialismo en Puerto Rico, comandada por el capital financiero, continúa la colonización y la colonialidad de la naturaleza, o más bien de nuestras relaciones con esta en la longeva colonia.  

Esencia no sólo continúa esa colonización y colonialidad ambiental, sino que, y como es cierto de los grandes proyectos ecoturísticos, no es tan verde como parece (Brockington & Duffy 2010). Aunque la campaña publicitaria de Esencia vende el proyecto como uno sustentable y eco-amigable, esto ya ha sido cuestionado efectivamente por un creciente número de opositores, quienes aseguran que el proyecto tendrá serias consecuencias adversas para el medioambiente. La publicidad de Esencia, como es típica de la promoción del turismo en general, y de la promoción de varios proyectos ecoturísticos alrededor del mundo, elogia las cualidades verdes del proyecto a la vez que disimula u omite mucho de los impactos sociales y ecológicos de los estilos de vida de sus potenciales clientes, y en particular los impactos negativos del complejo turístico y residencial mismo. Pero, y a pesar de esto, Esencia no es simplemente un proyecto capitalista teñido de verde. Es mucho más que eso, pues es parte de las estrategias del capital, del capitalismo verde específicamente, para la mercantilización ecológica o la conversión de la naturaleza y de nuestras relaciones con esta en mercancía.

Esencia es un proyecto eco-capitalista, uno que subsume y explota la gestión ambiental misma, incluyendo la conservación del medioambiente, por limitada que sea. En efecto, para los desarrolladores de Esencia, así como para los capitalistas ecológicos en general, la gestión ambiental, la acumulación de capital natural y la financiarización de la naturaleza representan nuevas y ciertamente rentables fronteras económicas. Este lujoso proyecto despliega, como todo proyecto eco-capitalista, las nuevas formas de lo que Neil Smith (1984; 1996; 2006) llamara la producción capitalista de la naturaleza, esencial para las políticas económicas neoliberales de nuestros días. Así, el capitalismo verde depende, no tanto de la extracción de recursos para la producción de bienes, sino más bien de la circulación de la naturaleza a través del capital, es decir, de la expansión e intensificación de la explotación y mercantilización del capital natural, los servicios ecológicos y la gestión ambiental, así como de la desposesión de los bienes comunes y la incrementación de la transformación de la naturaleza en bienes financieros. Pero, la compleja relación de Esencia con la producción capitalista de la naturaleza, que también implica diversos remiendos ecológicos al capitalismo, será tema de subsecuentes escritos.

Referencias

Alameda Lozada, J. I., & González Martínez, A. (2023, Enero 8). La Tercera Etapa Colonial de Puerto Rico. El Nuevo Día.

Anazagasty Rodríguez, J. (2004). Capitalist Nature in the Written Work: American Travel Writing and The Capitalist Production of Nature in Puerto Rico, 1898-1917. PhD Dissertation. Washington: Washinton State University.

Anazagasty Rodríguez, J. (2015). Narrativas y Sondeo del Capitalismo Estadounidense sobre los Recursos Naturales de Puerto Rico (1898-1917). Memorias: Revista Digital de Historia y Arqueología desde el Caribe(26), 120-51.

Anazagasty Rodríguez, J. (2024). “Tempting Allurements”: A Look at the American Subsumption of Nature in Frederick A. Ober’s Porto Rico and Its Resources. Centro Journal, 36(3), 119-143.

Aponte-Pares, L. (2019). The Imperial Gaze: Tourism and Puerto Rico–A Review Essay. Centro Journal, 31(1), 103-141.

Baver, S. (2012, enero-junio). Environmental Struggles in Paradise: Puerto Rican Casses, Caribbean Lessons. Caribbean Studies, 40(1), 15-35.

Brockington, D., & Duffy, R. (2010). Capitalism and Conservation: The Production and Reproduction of Biodiversity Conservation. Antipode, 42(3), 469-484.

Cuevas Torres, J. D. (2022). La Invención del Paraíso: Las representaciones de Puerto Rico en los libros de viajes de turistas estadounidenses (1898-1938). PhD Dissertation. San Juan: Centro de Estudios Avanzados de Puerto Rico y el Caribe.

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Esencia y la Gestión Ambiental

Posted in América Latina, ecología, Puerto Rico with tags , , on March 5, 2025 by jose anazagasty

Aunque hay mucho de greenwashing en la publicidad del Esencia, este no es simplemente un proyecto capitalista teñido de verde. Las implicaciones de Esencia son muchísimo más graves que las que envuelve un teñido de verde publicitario. Digo esto, no solo por las devastadoras consecuencia ecológicas o para el medioambiente que pueda ocasionar el proyecto, y que ya han sido denunciadas por el creciente número de opositores del proyecto. Lo digo porque el proyecto incluye ciertas prácticas de gestión ambiental, un “compromiso con el medioambiente”. En el vídeo, hablan, por ejemplo, de la protección, conservación y restauración de los humedales.

Esencia y sus propuestas para la gestión ambiental son parte de las maniobras del capital, del capitalismo verde particularmente, para no solo mercantilizar la naturaleza y nuestras relaciones con esta, sino para mercantilizar además hasta la gestión y conservación ambiental mismas. Esencia es esencialmente un desarrollo eco-capitalista, típico de proyectos desarrollados en aquello que algunos han llamado la fase ecológica del capitalismo. En efecto, para los desarrolladores de Esencia la gestión ambiental y la acumulación de capital natural representan nuevas formas, muy rentables, de mercantilizar la naturaleza y de subsumir la naturaleza y las formas en que nos relacionamos con esta a las redes del capital.  Esencia despliega, como todo proyecto eco-capitalista, las nuevas formas de lo que Neil Smith llamó la producción capitalista de la naturaleza, esencial para las políticas económicas neoliberales de nuestros días. En Puerto Rico, Esencia es preludio de la privatización de la gestión ambiental y de la conservación que se avecinan con fuerza.

Una Reseña sobre “Bases Sociales de la Transformación Ideológica del Partido Popular Democrático en la Década de 1940-50” de Ángel G. Quintero

Posted in Uncategorized with tags , , , , , , on October 13, 2023 by jose anazagasty

Ángel G. Quintero redactó Bases Sociales de la Transformación Ideológica del Partido Popular Democrático en la Década de 1940-50 en los setenta. La versión publicada recientemente no es muy distinta de la anterior, que como nos advierte el autor se publicó como un documento de su época, tal y como fue redactado originalmente, con el lenguaje, conceptos e información que el autor manejó entonces. Quintero desempolvó su escrito para proveernos un recurso con el cual comprender mejor la hoy “desautorizada ilusión autonomista” del Estado Libre Asociado y el fracaso del proyecto desarrollista basado en la industrialización por invitación, aparte de vislumbrar la crisis ideológica del Partido Popular Democrático. Efectivamente, Bases Sociales de la Transformación Ideológica del Partido Popular Democrático en la Década de 1940-50 es un recurso valioso para escrudiñar estas cuestiones, en particular por la atención que el autor les presta a los conflictos de clase. Como concluyó Érika Fontánez Torres en su reseña del libro:

El análisis que hace Quintero Rivera en Bases Sociales nos sirve como referente acaso para encontrar similitudes, continuidades o quizás para encontrar metodologías para analizar y entender. Entender, entender, entender desde la intersección de clase con otros parámetros sí, pero no en exclusión de esta, diría yo, es indispensable para poder imaginar un mejor futuro.

El libro, producto del subsecuente desarrollo de una ponencia para un foro organizado por la Escuela Graduada de Planificación de la Universidad de Puerto Rico en 1975, pretende demostrar cómo las simientes de las “transformaciones problemáticas” del Partido Popular Democrático (PPD), de los cambios en su orientación política a través del tiempo, estuvieron presentes desde los orígenes del partido. Quintero nos provee una crítica ideológica desde la perspectiva del materialismo histórico, una desmitificación de los relatos y crónicas tradicionales y profundamente mitologizadas de los comienzos de ese pretérito partido. En ese sentido, y como concluye Mario R. Cancel en su reseña del libro, el análisis materialista-histórico de Quintero no deja de ser sugestivo para los estudiosos de las cuestiones culturales. Como también explica Cancel, el libro de Quintero:

Se apoya en numerosos indicadores económicos, ideológicos y culturales que dejan en el lector la impresión de una movilidad social densa que ha sido poco estudiada: clases sociales que se disuelven, otras que se reformulan y ajustan a la nueva realidad y algunas que desaparecen. La exploración de aquella dinámica le sirve para explicar el revisionismo político y la emergencia de nuevos proyectos y discursos.

Sobre la ubicación teórica del texto

El libro de Quintero es producto de un análisis materialista-histórico de las transformaciones del PPD, propio de la tradición marxiana. El autor relaciona las variaciones ideológicas del PPD con las formaciones económico-sociales de Puerto Rico y con los antagonismos y alianzas de clase expresados en distintos ámbitos de la sociedad puertorriqueña de los cuarenta. Bases Sociales de la Transformación Ideológica del Partido Popular Democrático en la Década de 1940-50 es un libro de la nueva izquierda, un movimiento marxiano que rompió con la inflexibilidad y el dogmatismo del marxismo ortodoxo y con lo que Quintero llama el “comunismo institucional.” El libro fue escrito desde un marxismo revisado y refrescado, influenciado por los legendarios Antonio Gramsci y E.P Thompson. Gramsci ha sido uno de los marxistas más influyentes, uno cuyos conceptos son fundamentales para cualquier análisis o critica de una ideología. En efecto, Quintero se valió del concepto gramsciano de hegemonía para examinar como las clases formándose, con sus ideologías particulares, trabajaron para volverse la fuerza hegemónica en la colonia.

La influencia de E.P. Thompson en el libro de Quintero es también significativa. Como planteó David McNally (1995) sobre el famoso historiador:

E.P. Thompson fue una gigantesca figura en el desarrollo de la historia marxista. No tengo dudas en sugerir que hasta el momento fue la figura más importante del Grupo de Historiadores del Partido Comunista Británico cuya lista incluye a Cristopher Hill, George Rudé, Eric Hobsbawm y Rodney Hilton. Y su preponderancia principalmente tiene que ver con el resuelto compromiso político que anima su trabajo: su insistencia en la centralidad de la autoactividad de la clase obrera en el proceso histórico.

El concepto de clases de E.P. Thompson está muy presente en el libro de Quintero. Me refiero al concepto de las clases sociales como procesos históricos. Para Quintero las clases se “definen porque ocurren, no porque son” (15). Thompson, distanciándose de la idea de las clases como “cosas que son”, las concibió, siguiendo a Marx, como fenómenos que ocurren, que acontecen, como procesos y formaciones sociales. Como escribió el propio Thompson en The Making of the English Working Class:

By class I understand an historical phenomenon, unifying a number of disparate and seemingly unconnected events, both in the raw material of experience and in consciousness. I emphasise that it is an historical phenomenon. I do not see class as a “structure,” nor even as a “category,” but as something which in fact happens (and can be shown to have happened) in human relationships.

Para Thompson, las clases sociales eran relacionales, históricas, imbuidas en relaciones reales entre sujetos y grupos reales e históricos en contextos reales. Una clase acontece cuando algunos sujetos, debido a experiencias comunes (heredadas o compartidas), sienten y articulan la identidad de sus intereses entre ellos y en contra de otros sujetos y grupos cuyos intereses son diferentes y generalmente opuestos a los suyos. La experiencia de clase es formada en gran medida por las relaciones productivas en las que los individuos nacen o entran involuntariamente. Esas relaciones son, por supuesto, conflictivas, contradictorias y dialécticas, esto sin negar las ocasionales colaboraciones y alianzas entre las clases sociales. Como explica el propio Quintero:

Si participamos de un análisis social que considera fundamental incorporar las transformaciones en las clases sociales, y entendemos que la base de éstas está en las relaciones que surgen del modo como se estructura el proceso productivo, entonces las contradicciones sociales deben darse en la dialéctica entre estructura de producción social y acción humana (15).

Esta noción de las clases sociales fue también propuesta por Immanuel Wallerstein y otros proponentes de la Teoría del Sistema Mundo, la que se originó precisamente en los setenta. Para Wallerstein, como para Thompson y Quintero, las clases sociales eran un proceso dinámico de recreación perpetua, de cambio constante en forma y composición. Para él, las clases no tienen una realidad permanente. Más bien se forman, se desarrollan y se consolidan y se desintegran y desagregan, transformándose. Desde esa perspectiva una clase social no es un atributo sino un conjunto de relaciones cambiantes con otras clases en un contexto histórico particular, para Wallerstein un contexto particular a un sistema mundo particular.   

Uno de los grandes logros de Bases Sociales de la Transformación Ideológica del Partido Popular Democrático en la Década de 1940-50 es precisamente que devela el acontecer de las clases sociales en Puerto Rico, en términos de sus relaciones sociales, antagónicas o colaborativas, expresadas en distintos ámbitos en los años cuarenta, todo en un contexto estructural y material específico. Quintero examinó “la política de la lucha triangular”, las relaciones conflictivas entre el proletariado, la clase descendiente de hacendados, la pequeña burguesía intermediaria y la burguesía antinacional pro-metropolitana, cada una con una ideología particular correspondiente. Cónsono con el concepto de clase en formación este explica que:

En un capitalismo dependiente, impulsado y dominado por el imperialismo, con lo que esto implica en el movimiento de los términos de intercambio, en la reubicación de la inversión (concorde al mercado de capitales del capitalismo matriz) y, por ende, en la inestabilidad de la relación relativa de los factores productivos e implícitamente en el desarrollo de las fuerzas productivas, el desarrollo concreto de la ley general de acumulación capitalista, y su encadenamiento de formas de la sobrepoblación relativa, quebró las bases de la política de clases. Se desvanecía este tipo de política en la medida en que se daba el resquebrajamiento de las clases mismas, tanto a nivel de ubicación estructural como a nivel cultural e ideológico-político.

Fue la gran desesperanza, el desaliento provocado por esos procesos económicos y culturales, atados al imperialismo y la dependencia, lo que produjo un “resquebrajamiento general” que dio paso al surgimiento de una nueva configuración ideológica y de clases que marcaría la década de los cuarenta en la colonia.

Aparte de ser influenciado por Gramsci y Thompson, Bases Sociales de la Transformación Ideológica del Partido Popular Democrático en la Década de 1940-50 fue también influenciado por la Escuela de la Dependencia. Sobre esto nos dice el autor:

A nivel latinoamericano, Bases sociales… se ubica entre los Estudios de la Dependencia; en ese importante esfuerzo de quebrar la dicotomía entre lo nacional interno y lo global externo. Lo “externo” se constituye en parte de la dinámica “interna” en los procesos que más tarde se denominarán de colonialidad. Por ello, se hacía necesario, en nuestro caso, estudiar a Puerto Rico a fondo desde adentro; sin obviar la importancia fundamental del colonialismo, no achacarle de manera maniquea todos nuestros males, limitaciones y posibilidades. No meramente denunciar una dominación externa, sino intentar comprenderla internamente. Bases sociales…, como en general los Estudios de la Dependencia, intenta desarrollar análisis rigurosos partiendo de algunas ideas básicas del marxismo (como mayor esfuerzo teórico históricamente desde la izquierda entonces), pero sin dogmatismos, sin temor a aventurarse en la elaboración de conceptos inéditos e ínter relaciones noveles. (12)

La teoría de la dependencia, que asociamos con André Gunder Frank y Samir Amin, entre otros, fue no sólo una respuesta a la teoría de la modernización, tan estudiada en Puerto Rico, sino además una crítica a la U.N. Commission for Latin America de los años sesenta, así como una objeción al llamado marxismo ortodoxo y lo que Quintero llama el “comunismo institucional.” Si distinguimos, como lo hace Alvin Y. So en Social Change and Development, entre los estudios clásicos y nuevos de la dependencia, yo ubicaría el libro de Quintero entre los nuevos estudios de la dependencia. El sociólogo e historiador, como en los nuevos estudios de la dependencia, trata la dependencia, no como un proceso puramente económico, general e impuesto desde afuera que produce polarizaciones regionales, subdesarrollo y estratificación internacional, sino como un proceso histórico específico atado a la dialéctica entre procesos y actores sociales internos y externos a una sociedad particular. Quintero, como los proponentes de los nuevos estudios de la dependencia, integra y afirma la importancia de la historia o de situaciones históricas específicas, las situaciones particulares de Puerto Rico en un periodo dado. Este también enfatiza las actividades internas, aunque sin perder de vista las actividades y procesos externos. Quintero demuestra como el cambiante entorno externo a Puerto Rico, los cambios en las relaciones entre la colonia y Estados Unidos, y las contradicciones y conflictos de clase internos a esta, afectaron y afectan su situación y desarrollo económico. Finalmente, y si en los estudios clásicos de la dependencia se reafirmaba la incompatibilidad entre el desarrollo y la dependencia, Quintero, como en los nuevos estudios de la dependencia, advierte la coexistencia contradictoria de ambos procesos en Puerto Rico. Por ejemplo, Quintero, refiriéndose al proyecto de la industrialización por invitación en la posguerra notó que, a pesar de la dependencia, y a medida que se estabilizaba el dominio internacional estadounidense, proliferaron en Puerto Rico los mercados laborales para la industria de mano de obra intensiva a la vez que se elevaron los niveles de vida en Puerto Rico, lo que estimuló el consumo, beneficiando el capital comercial. En fin, Bases Sociales de la Transformación Ideológica del Partido Popular Democrático en la Década de 1940-50 es un buen ejemplo de un estudio histórico-estructural y concreto de la dependencia en el Puerto Rico de los cuarenta. Es, además, y repito, uno que enfatiza conflictos internos de clase, y su relación a la administración colonial, por lo que, y sin perder de vista las dimensiones económicas de la dependencia, reconoce y afirma la importancia de examinar sus dimensiones sociopolíticas, incluyendo, por supuesto, sus dimensiones ideológicas.

El Centro de Estudios de la Realidad Puertorriqueña (CEREP) también influenció el libro de Quintero. Este escribió su libro, como nos señala él mismo, desde un CEREP caracterizado por un agudo intercambio intelectual y una “rigurosa (y dura) crítica fraternal.” Muchos de los investigadores y estudiosos de la sociedad puertorriqueña vinculados al CEREP revisaron críticamente sus disciplinas, así como la realidad puertorriqueña, como lo sugiere el nombre del centro. Quintero, como refleja Bases Sociales de la Transformación Ideológica del Partido Popular Democrático en la Década de 1940-50, hizo lo propio con la sociología y el marxismo.

Sobre el fracaso de una clase en formación

En la crisis económica de los treinta y cuarenta, la economía local enfrentó cambios dramáticos en los términos de intercambio, y se redujeron el ingreso per cápita y los sectores directamente productivos. El desempleo y la presencia de una sobrepoblación relativa, de una población obrera desempleada y marginada, agravaron la situación. Quintero vincula estos procesos al quebrantamiento de la política de clases, incluyendo la transformación del movimiento laboral y de las instituciones obreras y el ocaso de las clases tradicionales. El autor también vincula esos procesos a la transformación del sector profesional. La crisis hizo posible el surgimiento de una nueva clase-en-hacerse, una clase profesional que, aunque agarrada a la cultura de haciendas promovió la modernización del Estado colonial. En sus esfuerzos por concretar el dominio ideológico, de hacerse la clase hegemónica, con el PPD como instrumento político y con el apoyo de varios sectores importantes de la sociedad puertorriqueña, esta clase se impuso, dominando la política de entonces. No obstante, esta pasó por transformaciones ideológicas que terminaron en la movilización de un populismo maniqueo y de lo que Quintero llamó un “nacionalismo de bolero.” Esta clase definió el Estado colonial como la encarnación del pueblo y como el gestor de la economía planificada, recurriendo a un discurso mutilado de justicia social que desplazó la lucha de clases. Quintero menciona otros tres cambios ideológicos posteriores de gran importancia en el estudio de la historia del PPD. Primero, este partido abandonó el énfasis en un Estado comprometido con las “reivindicaciones populares” para promover y concretar un Estado mediador de intereses conflictivos. Segundo, el PPD giró hacia la formación de un Estado dedicado a instituir las condiciones necesarias para el crecimiento económico, dejando atrás la idea de un Estado participe de la producción económica. Finalmente, el partido cambió su posición respecto al centro, de un partido que favorecía la independencia a uno autonomista.

La clase vinculada al PPD no logró consolidarse. En el epilogo de su libro Quintero nos advierte, aunque no provee el análisis, que esta clase-en-hacerse no logró convertirse en una fuerza hegemónica porque esta fue perdiendo su pertinencia para los puertorriqueños, quienes enfrentaban los cambios en el capitalismo posterior a los setenta, con la llegada del post-fordismo, la acumulación flexible, y una nueva lógica cultural capitalista.  Ante estos procesos de cambio, las políticas económicas y sociales del PPD perdieron su vigencia y fue incapaz de adaptarse a las mutaciones del capitalismo. Al final, y como concluye Quintero, “… el capitalismo se comió a esa clase y se fue comiendo su mito, por eso la bancarrota ideológica de su descendencia,” la del PPD de hoy.

Sobre los populismos de ayer en Puerto Rico y Estados Unidos

Cuando Quintero escribió su libro en los setenta el populismo había dirigido la colonia por más de dos décadas, por lo que era para este sociólogo e historiador cardinal analizarlo y entenderlo. Pero, advierte, que para el lector contemporáneo es importante aclarar que, como otros populismos latinoamericanos de entonces, el puertorriqueño fue un movimiento en muchos sentidos progresista, distinto al populismo chauvinista y reaccionario que hemos visto en Estados Unidos en los últimos tiempos. Quintero está en lo correcto. El populismo puertorriqueño de los cuarenta no es, por ejemplo, igual al populismo de la ultraderecha estadounidense de hoy, un profundamente nacionalista, racista y xenofóbico. Sin embargo, para los estudiosos del populismo y los lectores contemporáneos sería un ejercicio necesario, y ciertamente interesante, comparar el populismo puertorriqueño de entonces, no sólo con los populismos latinoamericanos, sino además con los diversos populismos estadounidenses de esa misma época, los de los treinta y cuarenta. Algunas corrientes populistas estadounidenses de entonces fueron progresistas también, fuertemente influenciadas por el comunismo, el socialismo y el movimiento laboral. De hecho, el populismo examinado por Quintero tiene elementos en común con el populismo del llamado Frente Popular estadounidense, aunque también algunas diferencias importantes. Podríamos inclusive decir que el Frente Popular estadounidense fue mucho más progresista que el populismo puertorriqueño.

En efecto, y como notó Michael Denning (1997: 124) refiriéndose a los treinta: “The People became the central trope of left culture in this period, the imagined ground of political and cultural activity, the rhetorical stake in ideological battle. The cultural front imagined itself as a ‘people’s culture’.” En aquella época importantes figuras del frente popular adoptaron el concepto del pueblo, incluyendo al escritor y crítico literario Kenneth Burke, quien expresó lo siguiente: “The Symbol I should plead for, as more basic, more of an ideal incentive, than that of the worker, is that of “the people.” El giro al populismo en aquellos años fue interpretado por muchos como el abandono del proletarianismo radical, la adopción de un liberalismo sentimental que disolvió la lucha de clases, oscureciéndola en la unidad imaginada del pueblo, en la homogeneización populista del pueblo.  Pero si como demuestra Quintero ese fue el caso del populismo del PPD en Puerto Rico, ese no fue el caso del frente popular estadounidense, como demuestra Denning. Para este último, no podemos al examinar el frente popular confundir su retórica populista con su política populista, pues la política del frente, a pesar de su retórica, siguió siendo una política de clases, lo que no ocurrió con el PPD en Puerto Rico. La política del frente popular estuvo caracterizada por el obrerismo social-democrático del unionismo industrial, muy militante entonces, y por un pluralismo étnico que imaginó la nación como una nación de naciones. El frente apoyó además una política antifascista que defendía la solidaridad internacional. Esto sugiere la influencia del Partido Comunista y de la CIO. Además, la retórica populista del frente popular no implicó la adopción indiscriminada de las retórica e ideas populistas del Nuevo Trato.  Más bien fue una respuesta a los diversos populismos en competencia en aquella época, incluyendo los populismos novotratista y los de derecha, estos últimos un antecedente del populismo racista y chauvinista de hoy. La proliferación y diversidad del populismo se debió a que la crisis de los treinta fue no solo una crisis económica y política sino además una crisis de representación, esto a medida que diversos grupos y sectores se distanciaron de los partidos e instituciones políticas tradicionales, que entendían que no les representaban. Finalmente, y en el caso del frente popular, un movimiento también cultural, el “pueblo” fue un problema estético formal. Se trataba de idear las mejores formas de representar y hablarle al pueblo, aunque como explica Denning fue curiosamente la ausencia del pueblo, no su presencia, lo que caracterizó las obras culturales del frente popular, un frente arraigado a la política de clases.   

Para concluir. . .por el momento

Como indiqué antes Bases Sociales de la Transformación Ideológica del Partido Popular Democrático en la Década de 1940-50 fue rescatado del ayer para examinar el presente, ayudarnos a clarificar y analizar mejor las discusiones sobre la hoy “desautorizada ilusión autonomista” del Estado Libre Asociado, la bancarrota del desarrollismo y de la industrialización por invitación y la crisis ideológica del PPD. Y claro, se trata de una historia y análisis del fracaso de una clase en formación, del quebranto de sus aspiraciones y esfuerzos hegemónicos. En efecto, el libro de Quintero es una rica contribución a estas discusiones y un excelente punto de partida para entender la política, y la economía, de hoy.  

De la Mano del Diablo

Posted in Uncategorized with tags , , on May 21, 2023 by jose anazagasty

Por José Anazagasty Rodríguez

Después de beber apresuradamente un sorbo del vino tinto se levantó, colocó unos billetes sobre la mesa, e inquirió dirigiéndose a su acompañante: “Dime, al final, ¿Quién anda de la mano del diablo? ¿Quién está más cerquita de él? ¿Tu o yo?”

Sin Filtros

Posted in Uncategorized with tags , on May 21, 2023 by jose anazagasty

Por José Anazagasty Rodríguez

Vio su retrato sin filtros, en toda su hermosura y en toda su fealdad. Le conoció por fin.

Wy-Kan-Ush-Pum

Posted in ecología, Estudios Americanos with tags , , on March 7, 2023 by jose anazagasty

Por José Anazagasty Rodriguez

En la cuenca del río Columbia los salmones son una especie de gran importancia ecológica. Estos, parte de la cadena alimenticia del noroeste estadounidense, transportan una enorme cantidad de nutrientes del océano a los ríos y arroyos donde nacieron. Esa cadena involucra numerosas especies de mamíferos, aves y peces, muchos de los cuales se alimentan de los huevos del salmón o de los salmones mismos. Algunos depredadores, como los osos, que consumen mucho salmón, esparcen los mencionados nutrientes en los bosques, fomentando el crecimiento de árboles los que a su vez proveen numerosos servicios ecológicos a muchas especies.

El salmón es además de gran importancia para los nativo-americanos en la región, para quienes el pez es esencial e imprescindible. La vida y cultura de los nativo-americanos en Umatilla, Warm Springs, Yakama y Nez Perce, lugares cercanos a los ríos Columbia y Snake, se han organizado alrededor del ciclo de vida y cualidades ecológicas y míticas de este apreciado pez por muchísimas generaciones. Así, la supervivencia y bienestar de los salmones es vital no únicamente para la salud de los ecosistemas de la región sino también para el bienestar de las comunidades nativo-americanas cuya alimentación, nutrición, sustento y cultura dependen considerablemente del salmón. Como explica el Columbia River Inter-Tribal Fish Commission:

For thousands of years, salmon also shaped the lives of the people who have lived here since time immemorial. The cultures, intertribal interactions, fishing technologies, and very religions of the Pacific Northwest tribes were all impacted and influenced by salmon. These fish have been an important part of the economies of the region for thousands of years, from the ancient Indian trade routes to modern commercial fishing.

Earth Economics, en su reporte The Sociocultural Significance of Pacific Salmon for Tribes and First Nations también subraya la importancia social, cultural y ecológica del salmón, así como la relación interdependiente de las comunidades indígenas y el venerado pez:

In addition to their pivotal role in ecosystem function, salmon are also central to broader social-ecological systems. Human-salmon relationships have shaped Indigenous cultures over thousands of years, just as the diverse histories, cultures, and management systems of Indigenous cultures in the region have affected salmon. Salmon-based ecosystems weave together the spiritual, mental, social, cultural, physical, and economic health of Indigenous communities and their self-governance.

Los nativo-americanos del noroeste pacífico, reconociendo y afirmando la centralidad del salmón en sus vidas, incluso se identifican como culturas o naciones del salmón. Como afirmó uno de los entrevistados por Earth Economics: “That’s who we are. We’re Salmon People.” De hecho, en el lenguaje Sahaptin, la palabra para salmón utilizada en las ceremonias sagradas es “wy-kan-ush”. También en Sahaptin, la palabra “pum” significa “gente”. Las culturas indígenas cercanas al río Columbia podrían llamarse Wy-Kan-Ush-Pum o “gente del salmón.” El salmón les ha provisto a los nativo-americanos de la región nutrición, espiritualidad, identidad étnica y cultural, enseñanza, entretenimiento y sustento económico. En fin, la cultura y la propia identidad colectiva de los nativo-americanos del noroeste pacífico es articulada en torno al salmón.

Las comunidades indígenas de la región florecieron junto con cuantiosos salmones, con las grandes poblaciones de estos peces. Como explica Earth Economics estos prosperaron juntos en el contexto de relaciones de respeto, reciprocidad e interconexión, con los nativos salvaguardando la salud y bienestar tanto de las poblaciones humanas como de las de los salmones, una responsabilidad pasada a cada nueva generación:  

Respectful relationships with salmon and salmon ecosystems are passed to future generations through traditions, practices, and Indigenous science, to ensure that community health and wealth are sustained in perpetuity. These belief systems and practices reinforce an appreciation for salmon as more than a resource; Indigenous Peoples see salmon as family and relations gifted by the Creator.

Para los nativo-americanos el salmón es entonces un componente central de sus vidas, por lo que su potencial extinción representa una seria amenaza. Su bienestar y calidad de vida está atado a la suerte de las poblaciones de salmón, ahora en riesgo. Desde la década de los noventa la población de salmones en los ríos Columbia y Snake, alguna vez en los millones, se ha reducido grandemente, con algunos tipos de salmón ya en peligro de extinción. Diversos factores han afectado adversamente su hábitat, migración y reproducción. Los salmones son anádromos, peces que nacen en agua dulce y migran al océano, donde maduran. Maduros, migran entonces de vuelta a su lugar de origen, en el agua dulce, para aparearse y morir. Pero cada vez menos salmones completan el ciclo, consecuencia de las actividades antropogénicas, particularmente de las económicas, que han deteriorado la calidad del agua en los ríos, contaminándola, y dañando los hábitats del salmón. Además, la sobrepesca y más de una centena de represas hidroeléctricas en el Río Columbia impiden la habilidad del salmón de llegar al océano y regresar. Para los nativo-americanos esto representa una gran desdicha, pues la merma en las poblaciones de salmón atenta contra el medioambiente y contra su bienestar, su cultura e identidad étnica. Para estos la perdida de salmón atenta contra la humanidad misma. Como explica Janis Johnson en su ensayo “Saving the Salmon, Saving the People,” los nativo-americanos ven el futuro de la humanidad, particularmente el de los humanos en el noroeste pacífico, como uno sujeto a la supervivencia del salmón, por tanto, que el hábitat del que depende los salmones es el mismo del que estriban también no únicamente las plantas y los animales sino también los humanos. La pérdida y merma del salmón ya afecta la calidad de la vida de las comunidades indígenas, impactando adversamente su cotidianidad, sus prácticas culturales, sus ceremonias religiosas y sus relaciones económicas. La disminución en la cantidad de salmones ha afectado inclusive su esperanza de vida y su salud, esto porque los nativo-americanos se han visto obligados a cambiar su dieta y a comer menos salmón, reconocido por su alto valor nutritivo.   

La historia de las represas del río Columbia y de la gestión pesquera allí es una larga historia de promesas incumplidas, de tratados ignorados por el gobierno de los Estados Unidos. Se trata de una larga historia de injusticias, incluyendo injusticias y desigualdades ambientales, sobrellevadas y resistidas por las tribus en sus propias tierras. En adición, las represas han sido efectivas transfiriendo riqueza y recursos de las tribus a actores fuera de las reservaciones. Esto ha afectado las relaciones práctico-productivas o económicas de los nativos, y con estas su poiesis y praxis. Según Enrique Dussel, inspirado en Karl Marx, poiesis se refiere a las relaciones productivas, es decir, una relación ser humano-naturaleza-producto. Es una relación técnica, un acto productivo que implica la trans-formación o producción de la naturaleza. Para este filosofo la praxis se refiere a las relaciones entre humanos, a un acto de un humano dirigido a otro humano. Unidas, la poiesis y la praxis constituyen una relación práctico-productiva o económica, una relación ser humano-producto-ser humano. Son las relaciones económicas tradicionales de los nativo-americanos las que están siendo desplazadas por las relaciones capitalistas y las que son además grandemente afectadas por la disminución en las poblaciones de salmones.

La relación poiética entre los nativo-americanos y el salmón, atada al conjunto de las actividades de la pesca, veneración, procesamiento, preservación, preparación y consumo del salmón, así como el manejo de las poblaciones del pez y de otros recursos naturales, es mediada por técnicas y herramientas tradicionales como lanzas, redes, y garfios, entre muchas otras, y algunas nuevas. Su poiesis también depende de un vasto conocimiento local o tradicional acerca del salmón, su hábitat y de los ecosistemas locales. Es una poiesis encaminada por los valores y conocimientos tradicionales, los que están fundamentados en un gran respeto por el salmón. Por ejemplo, los nativo-americanos utilizan o consumen todo el salmón, pues desde su perspectiva esto era lo intencionado por el Creador. Con esto también honran el sacrificio del salmón, el que de acuerdo con sus creencias e historias religiosas se ofrendó voluntariamente para sustentar a los humanos. Esta poiesis implica toda una serie de relaciones práctico-productivas y de otro tipo alrededor de la relación nativa con el salmón, incluyendo relaciones familiares, comunitarias, artísticas y, por supuesto, espirituales y religiosas. En términos de las relaciones práctico-productivas es importante notar que muchas generaciones de familias nativo-americanas se han ganado la vida capturando, comerciando, intercambiando y vendiendo salmón. Pero la disminución en las poblaciones de salmón ha obligado a muchos de ellos a entrar en una economía monetaria capitalista, a integrarse a otras relaciones práctico-productivas en las que el salmón no puede usarse como un bien comercial a ser intercambiado por otros o en trueque. Además, muchos de ellos, que anteriormente se habrían ganado la vida pescando, ahora están empleados en instalaciones tribales para la restauración de las poblaciones de peces. En adición, diversas políticas y leyes regulan la pesca y son los indígenas los que son excesivamente vigilados y acusados continuamente de violar las leyes de pesca.

Para los nativo-americanos la pérdida del salmón es la pérdida de una cultura, el desplazamiento de un modo de vida, así como de sustento. No es inesperado entonces que en las entrevistas realizadas a una muestra de nativo-americanos los investigadores de Earth Economics encontraran que los temas o códigos más mencionados fuesen el declive en la población de salmón y la alimentación y el sustento. Ese declive tiene implicaciones para los sistemas socioculturales indígenas, incluyendo su capacidad de practicar y transmitir valores culturales, y con esto su capacidad para afirmar y sustentar su identidad cultural. El declive es augurio de una pérdida. Efectivamente, los investigadores encontraron que los códigos respecto al declive en las poblaciones de salmón se cruzaron con mayor frecuencia con el código de pérdida.

En las entrevistas, las declaraciones sobre la comida y el sustento estuvieron usualmente acompañadas de referencias a actividades colectivas o comunitarias como compartir alimentos en reuniones y ceremonias. Estas también estuvieron acompañadas por expresiones acerca de las posibilidades de reservas de salmón para compartir con otros durante el invierno. Los investigadores también encontraron que las aseveraciones acerca del salmón y la alimentación iban en ocasiones acompañadas de declaraciones acerca de la pesca, la salud, la seguridad, ceremonias y riqueza. Para los nativo-americanos la riqueza no se limita, sin embargo, al capital económico. Para ellos el concepto gira también alrededor de tener salmón para el trueque y el poder proveer, conceder o compartir este. Para ellos la riqueza es lo que una persona puede dar a otros. No tener salmón para compartirlo con otros es consecuentemente pobreza. Como explicó un participante del estudio de Earth Economics: “Confío en el salmón. Si no tuviera salmón, sería mucho más pobre de lo que soy ahora”. Los participantes también a menudo discutieron sus habilidades para almacenar salmón para su familia, darle a su comunidad o compartirlo con ancianos en otras comunidades.

Aunque no fue investigado por Earth Economics añado que estos temas son pensados por los nativo-americanos a través de su memoria social o colectiva, en la que las relaciones práctico-productivas o económicas tradicionales alrededor del salmón están muy presentes. Esa memoria se manifiesta y reproduce en las diversas ceremonias y rituales espirituales de los nativo-americanos, así como en muchas de sus expresiones y producciones culturales, incluyendo la poesía, como en el poema del poeta de la tribu Nez Perce Phil George, citado por Johnson en el mencionado ensayo “Saving the Salmon, Saving the People”:

Like many Grandfathers before me,

I spear Salmon, splashing, flapping.

These echoingwaters no longer your home.

Up Celilo Falls you will dance no more.

Cleansed, Grandmother will weave

Willows into your needle-boned flesh.

Beside night fires you will roast—

Fat oozing, dripping, sizzling.

My people will not go hungry.

We fast. We sing. We feast. 

May your spirit always live, my friend,

If even in the Moon of High Waters.

From saltwaters you swinupstream to die.

We remember: “Return home to die.”

Este poema no sólo se refiere a la memoria del pez que recuerda su hogar, al que regresa para morir, sino además a la memoria de los nativo-americanos, que incluye recuerdos de sus relaciones poiéticas con el salmón, a lo que alude las referencias a la lanza, la preparación y consumo del salmón. Como devela el poema, la poiesis nativo-americana está vinculada a las relaciones sociales y sus actividades colectivas como ayunar, festejar, cantar y recordar. En la memoria social nativo-americana se recuerda y añora la continuación y estabilidad de una antigua y venerada relación con la naturaleza, con el salmón específicamente. También se recuerda y anhela la continuidad de las relaciones sociales, incluyendo las productivas, que constituyen la vida y cultura de la Wy-Kan-Ush-Pum.  Sin embargo, la continuidad y estabilidad anhelada no puede reducirse a una nostalgia conservadora, como si se tratase de la idealización y glorificación del pasado, sino a una añoranza esperanzadora que se tiñe de un afán de lucha y futuro. Este anhelo se articula como alternativa a una estructura económica relacional limitante e injusta, la capitalista, que desposee, empobrece y margina a la vez que deteriora el medioambiente y agota sus recursos. Las relaciones práctico-productivas o económicas tradicionales alrededor del salmón aparecen como alternativa en Wy-Kan-Ush-Mi-Wa-Kish-Wit o su Plan de Preservación Espíritu del Salmón, al que también se refiere Johnson:

Salmon are part of our spiritual and cultural identity.

The annual salmon return and its celebration by our people assure the

Renewal and continuation of human and other life.

Salmon and the rivers they use are part of our sense of place.

The Creator put us here where the salmon return.

We are obliged to remain and protect this place.

The annual return of the salmon allows the transfer of traditional values

From generation to generation.

Without the salmon returning to our rivers and streams, we would cease to be Indian people.

El plan revela la importancia de la identidad étnica para los nativos americanos, una estrechamente ligada al salmón como pez numinoso. Su identidad étnica colectiva, consolidada por su memoria social, destaca recuerdos compartidos de su relación con este. Sus memorias relatan su larga historia como gente del salmón. En muchos sentidos, sus narrativas y memorias de esa historia, de su pasado, los orientan y definen como pueblo; su cultura e identidad se instituyen y reproducen a través de una diversidad de sitios, prácticas y formas mnemónicas que ahora son amenazadas por la merma de salmones.

Es indudable que para los nativo-americanos, la lamentable situación del salmón es ciertamente una cuestión urgente, de supervivencia y bienestar material y cultural. Pero es una situación que sin embargo también les compete a muchos otros, no sólo a ellos. Como explica la Columbia River Inter-Tribal Fish Comission:   

We can’t completely restore salmon alone, but the power of wy-kan-ush is reason for hope. The world over, salmon affect the cultures of the people in which they come in contact. The wildly different traditional cultures of Columbia Plateau tribes, Japanese Ainu, Pacific Northwest coastal tribes, the Norwegian coastal areas, and the Russian Far East each have salmon returning to their lands and each share a reverence and gratitude for the bounty that salmon provide. The modern Pacific Northwest is no different. Salmon have shaped the culture of the newcomers to this region just as they shaped tribal cultures before them. Salmon are the icon of this place. They are valued as food, as a resource, and as a representation of the wildness and wilderness for which the Pacific Northwest is known. They shape our land use policies and power grid. Whether they realize it or not, every single person in the Northwest is a Wy-Kan-Ush-Pum. We are all Salmon People. Let us all work together to protect and restore salmon—this fish that unites us.

Lejos de expresar una nostalgia conservadora que anhela el regreso a un pasado idealizado y glorificado o la defensa de una identidad étnica y colectiva exclusiva y rígida estas palabras expresan un llamado esperanzador a la unidad y el cambio. Desde esta perspectiva, el futuro del salmón y otras especies, así como la de los nativo-americanos y otros habitantes de las varias regiones transitadas por el salmón, depende de esfuerzos colectivos, de coaliciones para la protección y restauración de las poblaciones de este pez. Es decir, la protección, conservación y restauración de las poblaciones de salmón requiere no exclusivamente de los nativo-americanos sino de todas las “gentes del salmón.” Los nativo-americanos extienden así su identidad como Wy-Kan-Ush-Pum a otros, a todos aquellos que el salmón une de una forma u otra, reafirmando el carácter profundamente ecológico de su identidad étnica. Claro, no es un asunto puramente cultural o identitario. Los nativo-americanos proponen además una alternativa a la estructura económica-relacional hegemónica, la capitalista, un modo alterno que implica una poiesis distinta pero arraigada a sus prácticas sociales y culturales. En efecto, la relación nativo-americana con la naturaleza, y su valorización de esta, no permite reducirla a un mero recurso o materia prima inerte y maleable. La suya es una relación y valorización que, aunque de muchas formas religiosa, es mucho más reflexiva y respetuosa de las relaciones ecológicas que la capitalista. La alternativa indígena también propone una praxis distinta: colectiva, colaborativa y cooperativista. Su meta es lo que los indígenas latinoamericanos llaman el buen vivir, la realización de una vida plena, que en su caso depende de la vida plena del salmón.  

*Originalmente escrito para ser parte de la ponencia “Poiesis, Praxis y Memoria Social” para el Simposio Virtual: Lugares, Espacios y Poéticas de las Memorias Colectivas. La ponencia hubiese sido demasiado larga por lo que descarté algunas secciones, incluyendo esta.

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