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80grados.net » La UPR y la Redefinición Neoliberal de la Reproducción Social

Posted in América Latina, Clases sociales, Crisis Económica, Economía del Conocimiento, Neoliberalismo, Universidad with tags , , on June 10, 2017 by jose anazagasty

Source: 80grados.net » La UPR y la Redefinición Neoliberal de la Reproducción Social

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El Gran Combo, el Trabajo y los Agravios de Clase

Posted in Clases sociales, Crisis Económica, sociología, trabajo with tags , on September 9, 2011 by jose anazagasty

El Gran Combo de Puerto Rico ha popularizado, a través de un anuncio televisivo y con el auspicio del Banco Popular de Puerto Rico, una nueva versión de su exitosa canción “Y no hago más na” en la que exhorta a los obreros puertorriqueños a afanarse y trabajar con ánimo y esperanza, esto a pesar de la situación difícil del país. Para el director de la orquesta, Rafael Ithier, el propósito de lanzar la nueva versión del famoso tema fue que sirviera como “ejemplo de superación”( San Diego Red)

La canción original describía a un desempleado vago: “Yo me levanto por la mañana, me doy un baño y me perfumo, me como un buen desayuno y no hago más na, más na. Después yo leo la prensa, yo leo hasta las esquelas, o me pongo a ver novelas y no hago más na, más na”. La nueva versión canta algo distinto: “Qué bueno es vivir así, con ganas de trabajar. Qué bueno es vivir la vida echando pa’lante y nunca pa’tras”. La nueva versión elogia los deseos de trabajar y superarse.

Algunos han alabado la nueva versión. Ese el caso del Pastor Jaime Galván:

Tenemos que reconocer como sociedad que sin trabajar no podremos “echar pa’lante”. La Biblia nos enseña la dignidad del trabajo y nos exhorta en tantos versículos a trabajar por nuestros sueños y futuro. Puerto Rico a abandonado muchos de sus valores centrales y entre ellos a sacrificado en el altar de la desvalorización el valor del trabajo. La Biblia nos enseña en más de una ocasión que el obrero (el hombre y mujer trabajador(a)) es digno de su salario. Yo analizo que el salario no es lo más valioso que recibe un ser humano al trabajar, lo más valioso es la dignidad. Es hora que volvamos al trabajo, que rompamos la cultura del mantengo que perpetua un espíritu miserable en nuestra gente, que retomemos la honestidad y la simpleza de una vida de trabajo arduo y justo. Es tiempo de dejar la pereza y la negligencia; e invitemos a nuestros corazones la responsabilidad social y el quehacer diario (Centro Cristiano Reino de Embajadores)

El trabajo, desde la perspectiva protestante dignifica, ennoblece, honra. El trabajado ha sido celebrado de muchas formas. Lo hizo Hesíodo en Los Trabajos y los Días. Y lo hizo José Martí. El trabajo expresaba José Martí embellece. Estaría de acuerdo con Martí, aunque su interpretación de Marx me pareció limitada. Me temo que para Marx solo hermosea si se trata de un trabajo que favorezca el desarrollo de nuestras capacidades creativas y productivas. Así, diríamos que si el trabajo que ensalza la orquesta El Gran Combo de Puerto Rico fuese uno que promoviera dicho desarrollo, la realización de nuestro potencial humano, entonces sería estupendo vivir así con muchas ansias de atarearse. Pero me temo que la mayor parte de los trabajos en una sociedad capitalista, a pesar del post-fordismo y el toyotismo, más bien coartan y no promueven nuestra creatividad y potencial como especie.

En la sociedad puertorriqueña, una sociedad capitalista, el trabajo es más bien enajenante y agraviante. No hay que ser marxiano para reconocer, como lo hizo Marx, que el trabajo en las sociedades capitalistas nos enajena de la actividad productiva, pues se trabaja no para uno mismo sino para los capitalistas. El trabajo, en lugar de ser una actividad satisfactoria en y por sí mismo, lo que asume El Gran Combo y Galván, se reduce en las sociedades capitalistas a una aburrida actividad que nos entontece y cuyo único fin es ganar suficiente dinero para sobrevivir, y en todo caso, gastarlo en algún centro comercial.

En la sociedad capitalista los trabajadores también son alienados del objeto de la actividad productiva, del producto o bienes. Lo que producen no pertenece a ellos y para adquirirlo debe comprarlos; reunirse con el producto producido por uno mismo es mediado por el dinero.

Los trabajadores también son enajenados de sus compañeros de trabajo. En las sociedades capitalistas, la presión para aumentar la productividad, muchas veces destruye la cooperación y la sociabilidad entre los trabajadores. Los trabajadores se ven inclusive forzados a competir entre sí abiertamente.

Finalmente, los trabajadores son alienados de su propio potencial humano. Los trabajadores son reducidos en su trabajo al papel de brutos, bestias de carga, maquinas, y hasta suplementos de estas mismas maquinas, el gran logro del Taylorismo.

Pero lo más preocupante y lamentable de la canción de El Gran Combo de Puerto Rico, de su celebración del trabajo en la sociedad capitalista, es que ensombrece y nubla lo que Michael D. Yates llamó los “agravios de clase” (the injuries of class en inglés). Aunque muchos quieran negarlo vivimos en un Puerto Rico dividido en clases, un país marcado por grandes desigualdades sociales, un país donde los trabajadores llevan la peor parte, superados en su infortunio sólo por los miles y miles de desempleados. Vivimos en un Puerto Rico donde una gran parte de la población con el potencial para trabajar está desempleada. Vivimos en un Puerto Rico donde una gran parte de los trabajadores no gozan de los beneficios que deberían gozar y donde las condiciones de trabajo son indeseables. Vivimos en un Puerto Rico donde una gran parte de los trabajadores están endeudados. Vivimos en un Puerto Rico donde la mayor parte de los trabajadores, muchos de ellos mujeres, son pobres. Vivimos en un Puerto Rico donde los trabajadores se sienten inseguros, con temor de perder o sus empleos o los beneficios adquiridos por su esfuerzo o por sus numerosas luchas obreras. En Puerto Rico, como en muchos otros lugares, los trabajadores son una clase subordinada e injuriada. Su situación es descrita por Yates de la siguiente forma:

They are normally in the position of having to react to decisions made by others. They are dependent upon employers, and they are at the same time apprehensive of them, since employers hold the power to deny to workers the life sustaining connection to the means of production. Exploitation, dependence, and insecurity—in a system where workers are bombarded with the message that they and they alone make the decisions that determine their circumstances—make for a toxic brew, which when drunk often enough, creates a personality lacking in self-confidence, afraid to take chances, easily manipulated and shamed (of course, on the bright side, these injuries have given rise to a massive “self-help” industry).

Es cierto que quizás lo peor sea estar desempleado, que es mejor la mala paga y los pocos beneficios que estar desempleado. Pero, ¿Qué nos dice esto de la naturaleza del trabajo contemporáneo? Que se trata sólo del “lesser of two evils.” Para Yates lo que nos indica es que en la sociedad capitalista el trabajo es un asunto traumático:

Work in today’s exploitative society takes its toll on mind and body. It saps our creativity, bores us to death, makes us anxious, encourages us to be manipulative, alienates us in multiple ways (from coworkers, from products, from ourselves), makes us party to the production of debased and dangerous products, subjects us to arbitrary authority, makes us sick, and injures us.

Logra lo mismo en Puerto Rico. En la Isla el trabajo nos injuria, nos lastima, nos lesiona, nos deprime, nos pone tensos, nos enferma. El trabajo agravia.Tomemos como ejemplo a los “cajeros” en los bancos del país y examinemos como son injuriados y vilipendiados. Tiene muy poca influencia sobre la toma de decisiones en su lugar de empleo. Muchos sufren del síndrome del túnel carpiano. Trabajan largas horas, y lo hacen de pie, y con pocos “breaks.” Son siempre asediados por sus supervisores, quienes los presionan constantemente en nombre de la productividad. Además, estos cajeros tienen que soportar las estupideces, hostigamiento, y abusos de los clientes, y siempre con una sonrisa. Su salario es bajo, insuficiente y gozan de pocos beneficios laborales. Los niveles de estrés entre estos trabajadores son altísimos. Y estos no son, por supuesto, los únicos trabajadores injuriados en la sociedad capitalista. Lo dicho de los cajeros describe también la experiencia de la gran mayoría de los trabajadores en Puerto Rico y el mundo, indiferentemente de su ocupación asalariada.

Dado el carácter agraviante del trabajo es difícil imaginarse “vivir con ganas de trabajar.” Claro que la mayor parte de los puertorriqueños desea trabajar, y esto incluye, contrario a lo que muchos piensan, a los desempleados y aquellos que dependen de las ayudas del gobierno. Pero trabajan porque es necesario hacerlo para sobrevivir, no porque el trabajo sea gratificante o digno. Si el Gran Combo de Puerto Rico desea promover un mejor Puerto Rico entonces que cante a favor de mejores condiciones de trabajo para los puertorriqueños, que cante por la creación de buenos y más empleos.