Archive for the Crisis Económica Category

80grados.net » La UPR y la Redefinición Neoliberal de la Reproducción Social

Posted in América Latina, Clases sociales, Crisis Económica, Economía del Conocimiento, Neoliberalismo, Universidad with tags , , on June 10, 2017 by jose anazagasty

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80grados.net » Los Bancos y la Crisis

Posted in Movimientos Sociales, Crisis Económica, Neoliberalismo, trabajo with tags , , , , on May 5, 2017 by jose anazagasty

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80grados.net » Austeridad, sacrificio y re-invención: el convite neoliberal a la abnegación

Posted in Colonialism, Crisis Económica, Neoliberalismo, Estudios puertorriqueños on April 1, 2017 by jose anazagasty

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80grados.net » La administración Roselló y el neoliberalismo sub-nacional

Posted in Colonialism, Crisis Económica, Neoliberalismo, Estudios puertorriqueños on November 13, 2015 by jose anazagasty

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Un arþiculo sobre el modelo de desarrollo económico de la administración Roselló en los noventa.

80grados.net » La conservación de energía en Puerto Rico: marginada

Posted in Crisis Económica, sociología, Estudios puertorriqueños, ecología with tags , , , , , , on September 4, 2015 by jose anazagasty

Tanto la conservación de energía como la eficiencia energética representan medios para reducir el consumo de energía y la degradación ambiental. Sin embargo, se trata de estrategias distintas.

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80grados.net » Notas a “Crónicas del colapso”, de Emilio Pantojas

Posted in Crisis Económica, Estudios puertorriqueños, Neoliberalismo, sociología with tags , , , , on September 6, 2014 by jose anazagasty

Enlace a mi comentarios del libro Crónicas del Colapso de Emilio Pantojas.

80grados.net » Notas a “Crónicas del colapso”, de Emilio Pantojas.

Hacia la Implosión del Edificio Ideológico

Posted in Colonialism, Crisis Económica, Estudios puertorriqueños, Movimientos Sociales, Neoliberalismo, Uncategorized with tags , , , , , on June 15, 2014 by jose anazagasty

*Para ser leído seguido de La Implosión del Edificio Político-Económico

Otra mañana y otro regreso al Café Colonia. Me encontraba una vez más discurriendo ideas sentado en la misma anticuada e incómoda silla del chinchorro. Allí, fijo, seguía observando, como un espectador fascinado, la vida en lo que el recientemente fenecido Eduardo Seda Bonilla había llamado la jueyera. Estudiaba además los bricolajes de aquellos “jueyes” urbanos, en el sentido propuesto por Michel de Certau, y que producen una variedad de usos no planeados por los estrategas del espacio urbano. Sentado y tomándome un café, dejé a un lado los bricolajes de los jueyes para volver a discurrir la historia de la crisis que enfrentamos. Pero esta vez, como pilotado por una inaudita futurología, me orienté también a lo por venir. Me preguntaba si había algo que pudiéramos hacer para levantarnos después del colapso y de paso construir un nuevo edificio, esta vez sobre pilares de justicia y equidad. Me guiaba un ligero impulso utópico, un destello de esperanza. Era temprano y el pesimismo pernoctaba. Y así regresé una vez más al sociólogo de la modernidad líquida, Zygmunt Bauman, particularmente a sus recetas para el cambio: re-visitar a Antonio Gramsci y comenzar una nueva lucha cultural.

Re-tornar a Gramsci

Bauman, adjudicándole la victoria a la derecha sobre la izquierda en la guerra cultural, la desatada con fuerza en los noventa, propone volver a Gramsci. Se trata para Bauman de reafirmar la urgencia de la lucha cultural, re-declararle la guerra a la derecha y su imaginario burgués. Bauman reafirma la necesidad de articular una nueva contra-hegemonía, una que produzca un imaginario alternativo, una utopía pos capitalista y pos neoliberal. Como explica el propio Bauman:

Según Gramsci, la situación social y la condición de las personas no dependen de las negociaciones en las altas esferas ni de medidas políticas, sino únicamente de la filosofía; pero no en el sentido de los seminarios universitarios, sino de la filosofía llamada ideología o, más recientemente, imaginario (un término acuñado por Gilles Deleuze, utilizado luego por Cornelius Castoriadis y debatido ahora apasionadamente por Charles Taylor). Dicho de manera sencilla, el imaginario refleja cómo imaginamos el orden mundial, cuáles son las condiciones para nuestras acciones y cuáles los valores por los que vale la pena luchar o, dado el caso, hacer un sacrificio.

Yo prefiero no usar “volver” sino más bien “retornar” a Gramsci. Retornar significa también “volver a torcer algo.” Es necesario volver a Gramsci pero también revisarlo, flexionarlo, y regresarlo con fuerza.

Entonces detuve brevemente mis reflexiones sobre la crisis para escribir una nota para un retorno posterior en OneNote en una libreta, no presidiaria, dedicada a Gramsci:

Bauman agrupa en un mismo comentario varias teorías de lo imaginario. Inició con los juegos especulares y las duplicaciones e identificaciones invertidas del imaginario según Deleuze, en dialogo con Lacan, para moverse a la instauración imaginaria de la sociedad y los excesos simbólicos de la acción y la representación en la obra de Cornelius Castoriadis para entonces trasladarse a esa dimensión creativa y simbólica del mundo social, la misma en la que según Charles Taylor instituimos y representamos formas de vida social. Aunque su vínculo y afinidad, con el psicoanálisis y el marxismo, permite una síntesis sería interesante contrastar estas posturas con más cuidado y elaboración. Debo averiguar si ya Bauman lo ha hecho. Y más aún, lo expuesto por Bauman requiere conectarlas a la concezione del mondo de Gramsci y su concepto de hegemonía, un ejercicio intelectual palpablemente atrayente. Buen objeto para una buena monografía. También lo es la relación entre el concepto “imaginario” y el concepto marxiano “ideología,” enlazados por Bauman.

Pilares Ideológicos

Saboreé otro poco de café y regresé a mis reflexiones sobre la crisis, Bauman y la lucha cultural. Para Bauman el imaginario burgués neoliberal venció al imaginario izquierdista. Y lo hizo tras una estratagema bien realizada desde los ochenta que coincidió con el ascenso del neoliberalismo a la hegemonía dominante. Para Bauman tres postulados, hoy “sentido común” para muchos, sostienen el imaginario burgués. La kakistocracia puertorriqueña se adhiere a ellos con la convicción y confianza de los más fanáticos feligreses.

El primer postulado reclama que la solución a todos los problemas sociales es el crecimiento económico, medido en términos del PNB y otros indicadores económicos. De ahí que nuestro país vive, como plantea Jorge Schmidt, “obsesionado con la economía.” De ahí también que el objetivo de Modelo Estratégico para la Nueva Economía propusiera incrementar la tasa de crecimiento real del PNB a 3.0% para el 2017 y que Bathia, nuestro genial Presidente del Senado, reclamara como panacea a nuestros problemas sociales un reducción en los costos energéticos, lo que según plantea este legislador y varios doxósofos, redundaría en crecimiento económico, entiéndase aumento en PNB, lo que supuestamente nos beneficiaría a todos. Todo gira alrededor del “momento productivo.” Por supuesto, ese postulado descansa en la idea de producir sin descanso más bienes de consumo que los ciudadanos compren sin descanso.

El segundo postulado, ligado a ese productivismo, es precisamente el que reclama que la mayor felicidad humana posible solo se alcanza en los mercados, en ir de compras al  shopping mall más cercano. Después de todo no valdría la pena producir más—primer postulado—sin vendernos más. Y cuanto nos gusta comprar. Una gran parte de los puertorriqueños, aun cuando se ha afectado su bolsillo visitan el mall con mucha frecuencia. Recurrimos constantemente al mall para enfriar el calor, sentirnos mejor, relajarnos y hasta ser felices. Allí, en los centros comerciales, los que la historiadora ambiental Carolyn Merchant llamó los nuevos jardines edénicos, se cuece hasta nuestras identidades nacionales, entre otras identidades. Allí, venerando bienes, encontramos la redención y exoneración de nuestros pecados, las merecidas recompensas a nuestro arduo trabajo, y el alivio terapéutico al estrés, la depresión y la baja autoestima, entre otros males. Mientras tanto en el Café Colonia se escuchaba la canción Don Dinero de Aterciopelados:

Don dinero…

Si estas acalorado, te compro un ventilador

Si estas en la olla, te compro un ascensor

Si estás muy radical, te compro un regulador

Te compro un par de pilas, si se te apagó el motor

Don dinero…

Salgo de compras si estoy deprimida

Si estoy muy gorda programo una cirugía

Si es tu cumpleaños, te compro serpentinas

Me compro un autotune, si mi oreja no afina

Bauman sugiere que el consenso y consentimiento de aquellos asentados en la hegemonía es función de la satisfacción material que puede proveer el sistema capitalista. Pero incluso cuando no lo hace lo pasamos por alto, lo consentimos. Si Don Dinero se canta pelao´ o nos endeudamos cogiéndole prestado a Don Crédito o nos conformamos al window shopping, a nutrir visualmente nuestros anhelos insatisfechos. No cuestionamos el sistema y mucho menos la desigualdad. Estamos demasiado ocupados com-pran-do, el ocio improductivo.

En los mercados se consiente la desigualdad, pues se presupone que aquellos clientes que compran más y mejores bienes, los que muchas veces envidiamos, lo hacen porque se lo merecen. Y ese es precisamente el tercer postulado, el del mérito como virtud burguesa. En el contexto del imaginario burgués somos lo que tenemos—segundo postulado—y tenemos lo que nos merecemos—tercer postulado—recompensas consecuencia de la productividad—primer postulado. La mérito-cracia opera como una efectiva justificación de la estratificación social, de la desigualdad. Más aun, desde esa perspectiva la desigualdad no es solo aceptada sino además deseable. Desde ese imaginario la deseabilidad deriva de su carácter funcional; del alegado hecho de que la desigualdad promueve la competencia, la creatividad, la productividad, y al final, prosperidad, un aumento en el PNB. Y desde esa perspectiva, y como subraya Bauman: “la pobreza y los impedimentos son una sentencia impuesta no por el destino, sino por la indolencia o negligencia.” Y son muchos los que recurren a esta explicación para explicar la pobreza en Puerto Rico y condenar la ayuda gubernamental a los pobres. Y esa es precisamente el prejuicio, de muchos, con respecto a los pobres.

Por casualidad irrumpió en el Café Colonia una mujer pidiendo dinero, la que fue echada del lugar rápidamente. Las personas en una mesa cercana a la mía, mirándola con desprecio, movilizaron toda una serie de estereotipos y generalizaciones populares acerca de los pobres. La mujer en aquella mesa dijo.

-Mira esa cabrona pidiendo chavos. Se cree que nos los regalan. Y lo más seguro quiere los chavos pa’ ir a metérselos en drogas. Y su acompañante dijo.

-Y tú las ves así to’ jodía. Pero lo más seguro es que vive como rica en un caserío donde no paga ni luz ni agua. Eso es un show pa’ sacar más chavos. Lo que hacen es vivir del mantengo federal. ¡Por eso es que Puerto Rico está como está! Aquí nadie se muere de hambre, lo que hay son unos aprovechaos, unos gansos y unos vagos. Y uno jodío trabajando to’ los días. Y hay trabajo pero no quieren trabajar. Que cojones. . . Que los pongan a recoger café, que falta que hace.

Y el jovencito, hijo de la pareja, dijo, subiendo y bajando la cabeza varias veces.

-Eso es verdad papi. Coméntalo en Facebook, Tweeter y hazte hasta un video en You Tube. Vas a tener likes como loco y con cojones.

En la industria cultura la insinuación de la indolencia ocurre desde hace unos dos o tres años mediante el llamado a la superación. Hasta el Gran Combo de Puerto Rico nos convoca con su salsa a prevalecer, lo que ya he discutido en otro artículo. Esa famosa orquesta popularizó en el 2011, y mediante un anuncio televisivo auspiciado por el Banco Popular de Puerto Rico, una nueva versión e inversión de su exitosa canción “Y no hago más na” en la que exhortaba a los obreros puertorriqueños a afanarse y trabajar con ánimo y esperanza, esto a pesar de la situación difícil del país. Para el director de la orquesta, Rafael Ithier, y como dijo para San Diego Red, el propósito de lanzar la nueva versión del famoso tema fue que sirviera como “ejemplo de superación”. La canción original describía a un desempleado vago: “Yo me levanto por la mañana, me doy un baño y me perfumo, me como un buen desayuno y no hago más na, más na. Después yo leo la prensa, yo leo hasta las esquelas, o me pongo a ver novelas y no hago más na, más na”. La nueva versión canta algo distinto: “Qué bueno es vivir así, con ganas de trabajar. Qué bueno es vivir la vida echando pa’lante y nunca pa’tras”. La nueva versión elogia los deseos de trabajar y superarse. Y si bien invita a la superación presupone la indolencia, la falta de deseos de trabajar. El problema no es que la video-canción elogie el trabajo e invite a la superación sino que con ello reduzca la difícil situación del país a una falta de “ganas de trabajar,” a la indolencia, obviando que en la mayoría de los casos el desempleo y la pobreza son un problema estructural y no individual.

Aberturas/Oportunidades

Para Bauman el “sentido común” o ideología burgués también está en crisis, lo que representa una oportunidad para el desarrollo de un imaginario alternativo. La hegemonía neoliberal se ha debilitado. Pero, como no los recuerda David Harvey, sus grietas o aberturas no significan que el edificio ideológico del capital esté irremediablemente roto. De hecho, podría convertirse, nos recuerda el geógrafo, en algo peor, la “opción autoritaria” del neoconservadurismo estadounidense, una alternativa que afirma las asimetrías y desigualdades en el campo económico y busca fortalecer las tendencias anti-democráticas del neoliberalismo, de tornarlo más coercitivo y mucho menos consensual. En cualquier caso nos corresponde, sugiere Bauman, concretar la implosión del edificio ideológico, destruirlo desde adentro, y construir uno nuevo, más justo, equitativo, democrático, y liberador.Pero la propuesta de Bauman es también insuficiente, esto aun dentro del marco de la “filosofía de la praxis.” Aunque Gramsci constantemente afirmó la necesidad de luchas en el campo cultural este insistía en que las luchas allí debían estar atadas a las luchas en los campos políticos y económicos.

Es precisamente la dificultad de unificar y coordinar las luchas en estos tres campos lo que hace difícil las posibilidades de cambios significativos en la sociedad puertorriqueña.No se trata solamente de un problema táctico sino también de un problema organizacional que envuelve reflexionar las interacciones y relaciones, complejas y muchas veces contradictorias y conflictivas, entre diversos movimientos sociales y organizaciones no gubernamentales de la izquierda. Pero en Puerto Rico la izquierda permanece fragmentada, desmenuzada. Además, las luchas en cada campo—político, económico, cultural—son frágiles y desconcertadas, aunque muy animadas y eficaces en algunos momentos. Fortalecerlas y luego unificarlas, coordinar acciones conjuntas, sin que estas pierdan demasiada autonomía requiere de grandes esfuerzos. Se trata del problema de concretar una difícil unidad diferenciada.Concretarla es un proyecto a largo plazo.

Pero ese problema confirma la necesidad y urgencia de una nueva lucha cultural, de un imaginario contra-hegemónico. Aparte de proveer alternativas y criticar el imaginario hegemónico el imaginario alterno debe promover la unidad y ser convincente. Instituir esa unidad requiere de lo que Víctor Villanueva llamó en Bootstraps prácticas articulatorias persuasivas. Como él mismo afirmó: “Hegemony is rhetorical.” Y  también lo es la contra-hegemonía. El nuevo imaginario debe ser una alternativa convincente a las propuestas hegemónicas, al neoliberalismo, pero también a las propuestas de una “agenda de país,” de un “nuevo contrato social” y hasta a ese raro “populismo” de Alejandro García Padilla, donde el pueblo no es más que una ofuscación, y en todo caso, fuente de votos en las próximas elecciones. El PPD dejó el populismo desde antes de Operación Manos a la Obra. El “pueblo” tampoco significa mucho para el PNP y otros partidos. Para todos esos partiditos politiqueros el pueblo no es más que un surtidor de electores.

Ooppsss! Me temo que se despertó el pesimismo, y con mucha modorra. Mejor termino aquí, dejándolos en el campo de las grietas, el de las rendijas a posibilidades contra-hegemónicas.