El Reggaetón y la Puertorriqueñidad

El articulo de Rafael Acevedo Cruz en Claridad es muy interesante, particularmente porque dirige la atención hacia el reggaetón y su relación con la puertorriqueñidad, la identidad nacional.

http://www.claridadpuertorico.com/content.html?news=E6093BA694E97EAED73F16BFC8544FE8

El autor tiene toda la razón, el reggaetón es de muchas formas una expresión local, puertorriqueña, como la danza y la literatura de pasados siglos. Pero, el reggaetón, así como la danza y la literatura de la que habla Acevedo-Cruz, no es un producto cultural puramente puertorriqueño. Es en todo caso una expresión cultural glocal, global y local a la vez.  Pero en el mercado, que se columpia dialécticamente entre la homogeneidad y heterogeneidad, la música puertorriqueña, al menos hoy, parece moverse al ritmo del reggaetón, hacia la homogeneidad, como si lo puertorriqueño fuese únicamente reggaetón, que es hoy todo un imponente producto comercial. Es imposible no escucharlo en todas partes. Todo el mundo quiere grabar con ellos, hasta Luis Fonsi y Reik.

Opino, como el autor, que debemos tomar en serio el reggaetón y su “. . . rompimiento con la puertorriqueñidad decimonónica que todavía fundamenta sus reclamos de identidad solo y exclusivamente con algunos sectores intelectuales, políticos y de la élite económica insular.” Debemos romper con esas “puertorriqueñidad blanca, masculina e ilustre, es decir, perteneciente a las familias prominentes del país,” una puertorriqueñidad defendida por muchos de aquellos que critican el reggaetón. Sin embargo, y si bien el reggaetón rompe y disloca, hasta cierto punto, ese blanqueamiento de la puertorriqueñidad, así como el clasismo de la misma, no deja de expresar y hasta afirmar una masculinidad puertorriqueña sexista y hetero-sexista. Pero, lo mismo podemos decir de casi todos los géneros musicales, como la salsa, el pop, el rock, bolero, etc.  Por supuesto, puede que inclusive algunas canciones de reggaetón sean críticas del sexismo. El reggaetón no es un género homogéneo; si bien hay unos reggaetones críticos de las jerarquías sociales también hay reggaetones acríticos, los que reproducen con cada lírica el orden social o al menos no lo cuestionan; son puro entrenamiento musical, un bien de consumo. Y hoy el reggaetón responde de muchas formas a los parámetros de capital, de la industria de la música, que lo limita a los límites del consumo, lo inscribe en la hegemonía. Y como leí en un viejo ensayo ni la música de Bob Marley logró escapar del poder del capital. En fin, tampoco podemos idealizar el reggaetón, convertirlo en pura transgresión. A veces no es tan “duro” ná.

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