Perspectivas Tecnológicas: La Tecnología en Utopías, Distopías y Protopías

El desarrollo tecnológico, como plantea la sociología de la construcción social de la tecnología, es un proceso abierto y conflictivo que envuelve distintos grupos o agentes sociales asignándole distintos significados a una misma tecnología. Las relaciones entre estos grupos, en cooperación o conflicto, determinarán la “estabilización” de una tecnología. En esa lucha por determinar el significado y trayectoria de una tecnología los grupos movilizan ideologías, sistemas de representaciones sociales compartidas por los miembros de su grupo y muchas veces, con otros grupos.

Al hablar de ideologías me refiero a los marcos mentales –categorías, imágenes, discursos y sistemas de representación—que diferentes grupos sociales movilizan para darle sentido, figurar o hacer inteligible la tecnología. Envuelve representaciones ligadas a diversas prácticas e instituciones sociales y por las cuales los individuos viven sus relaciones con la tecnología. Esas ideologías son expresadas a través de las artes. De hecho, ideologías acerca de la tecnología informan muchas de las utopías y distopías elaboradas en los campos de la literatura, el cine y la televisión.

Tecnologías y Utopías

En el lenguaje popular la utopía no es otra cosa que una ilusión, proyectos ficticios, fantasiosos, imposibles, y hasta absurdos. Pero, en las ciencias sociales, las humanidades y para los adeptos de los movimientos sociales anti sistémicos—anarquistas, socialistas y comunistas—el concepto utopía tiene otras connotaciones. De hecho, la palabra utopía fue concebida por Tomás Moro, quien hacía referencia a dos neologismos griegos: outopia (ou = ningún; topos/topia = lugar, localización) y eutopia (eu = buen; topos/topia = lugar, localización). Textualmente significa “no lugar” y, por ende, designa una localización inexistente o imposible de encontrar, como la sociedad descrita en la obra de Moro llamada precisamente Utopía.

Una utopía también se refiere a un proyecto, doctrina o sistema optimista que aparece como irrealizable en el momento de su formulación. Las concepciones utópicas representan entonces modelos y planes sistemáticos de cambio de la sociedad futura (Kohan 2008). Además de ser modelos y esquemas a seguir, las utopías son también producto de un impulso artístico. Son un género literario, ficciones narrativas acerca de la sociedad ideal. Desde esa perspectiva son representaciones de un orden social idealizado que se despliega como alternativo al orden existente, mediante una crítica de este. La utopía posee entonces dos componentes estructurales básicos: es crítica del orden social presente y una propuesta de cambio, la que tiene como fin un orden social alternativo.

Muchas veces la tecnología desempeña un rol fundamental en ese orden social idealizado y alternativo de las utopías, un medio importante para su realización y supervivencia. De hecho, muchas utopías están basadas en la creencia de que los avances científicos y tecnológicos hacen realizable la utopía, o al menos ayudarán a efectuar de algún modo el orden social anhelado. Un buen ejemplo es la serie de novelas La Cultura creada por el escritor escocés Iain M. Banks. La Cultura es una sociedad interestelar anarquista y utópica. Se trata de una sociedad igualitaria y asociante compuesta por humanoides, otros seres orgánicos inteligentes y entes artificialmente inteligencias. La tecnología es allí fundamental no solo porque los entes artificialmente inteligentes son iguales de las entidades orgánicas sino porque además el trabajo básico es ejecutado por artefactos tecnológicos o dispositivos no inteligentes, lo que permite a las otras entidades, a aquellas con inteligencia artificial o natural, hacer solo aquellas cosas que gozan. El trabajo burocrático y administrativo es realizado por las inteligencias artificiales que utilizan una porción muy chica de su potencial mental o por personas que eligen voluntariamente realizar dichas faenas. La Cultura es también una sociedad donde no existe la escasez de recursos y todas las necesidades básicas son satisfechas. Allí el progreso tecnológico asegura que a nadie le falten los bienes materiales o servicios que requieran. Esto significa, y recuerden que se trata de una utopía anarquista, que en La Cultura no se requiera de una estructura económica que como el capitalismo dependa de divisas e intercambios monetarios. Se trata de una sociedad no capitalista donde el trabajo es siempre voluntario.

Tecnologías y Distopías

La tecnología también desempeña un rol fundamental, aunque usualmente maligno, en las distopías. Una distopía (o anti-utopía) es, distinto a la utopía, un sistema pesimista. Se trata de representaciones sombrías, y hasta lúgubres, del futuro. Se trata de la construcción de una sociedad ficticia indeseable y fatídica. Aunque algunas son políticamente conservadoras las distopías pueden ser, como las utopías, criticas del orden social presente o al menos de alguna tendencia actual. Son críticas en el sentido de que advierten y denuncian actividades peligrosas y riesgos o amenazas. También pueden ser críticas en el sentido de que muchas veces las distopías toman la forma de sátiras que muestran las propensiones y disposiciones actuales llevando a la humanidad a un final apocalíptico y aterrador. En una gran parte de las distopías son justamente algunas tendencias tecnológicas las causantes de esos finales nefastos. Es decir, muchas utopías están basadas en la creencia de que los avances científicos y tecnológicos llevarán a un orden social indeseado, a efectuar de algún modo un orden social perjudicial y dañino. Por ejemplo, en la novela Brave New World de Aldous Huxley, los avances en la biotecnología y la farmacología llevan al establecimiento de un orden social totalitario. En algunas distopías la tecnología lleva inclusive a la destrucción de la humanidad, como por ejemplo la versión fílmica de I am Legend en el 2007. Otro buen ejemplo es el cortometraje The Third Letter de Grzegorz Jonkajtys. Trata de un mundo donde los seres humanos dependen de modificaciones bio-mecánicas, y por ende de las corporaciones que las producen, para sobrevivir la degradación ambiental.

Tecnologías y Protopías

Hay quienes rechazan tanto las utopías como las distopías y proponen, como Kevin Kelly, las protopías. Se refiere a la afirmación de que el futuro será mejor que el presente, un presente que ya es mejor que el pasado. Como las utopías las protopías son optimistas con respecto al futuro pero no tan risueñas. Reconocen que el futuro podrías ser simplemente un poquito mejor que el presente. Afirman que el futuro traerá beneficios pero también nuevos costos. Las protopías retoman la vieja noción del progreso, la idea de que la humanidad avanza gradual y continuamente de una condición original de privación cultural, ignorancia e inseguridad a niveles más altos de civilización, un movimiento hacia el mejoramiento de la especie humana. Retoma también la confianza ilustrada en la razón. Se trata según sus proponentes de un optimismo no temperamental sino racional, uno fundamentado en la evidencia empírica. Ven ese optimismo racional como el motor de la innovación y por ende del progreso. Desde esta perspectiva una de las razones por la que hoy estamos mejor que ayer es el desarrollo tecnológico.

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