El Estado Desertor, la Reproducción Social y la UPR

Como plantea Rick Wolff, el Estado continúa demostrando su gran utilidad como instrumento para manejar y manipular la crisis capitalista. Es decir, se afana grandemente para socializar los colosales costos de la crisis capitalista. Como explica Wolff:

With the global collapse of credit, trade, production, employment, and public finances unfolding since 2007, the typical scramble commenced over who would finally have to bear the burden of the immense social costs flowing from that collapse.  Enter the usefulness of the nation state.  The state’s “national debt” becomes everywhere the means to socialize the costs of private capitalism’s crisis.  It becomes clearer by the day that it is the mass of the citizenry that is being positioned to bear most of those costs.  “Belt-tightening everywhere,” as taxes are to rise and/or state-provided services are to fall so as to squeeze out the funds to satisfy lenders to the states.

El quasi-Estado puertorriqueño no es la excepción. Bajo la administración de Fortuño el gobierno isleño se ocupa como  nunca antes de socializar los costos de la crisis, asegurándose de que la sufraguen los trabajadores. En Estados Unidos, sin embargo y como plantea el propio Wolff, sobreviene una transición a un “capitalismo de estado” similar al de la “era progresista” del Nuevo Trato.  Pero ese no es el caso en Puerto Rico. El gobierno de Fortuño se aferra fuertemente a la causa del “capitalismo privado.” Al mismo tiempo que socializa los costos de la crisis intensifica la deserción estatal de la reproducción social.

La reproducción social se refiere a la regeneración y multiplicación, biológica y socio-cultural, de trabajadores como fuerza de trabajo que se vende y compra como mercancía en el mercado laboral. También envuelve la regeneración y multiplicación de capitalistas y empresarios. Es decir, la reproducción social es la reproducción de la relaciones de clase. La reproducción social incluye además aspectos político-económicos, culturales y sociales. Una gran parte de la reproducción social incluye la reproducción de conocimiento y destrezas necesarias para realizar tareas y labores, es decir, educación. Es por ello que planteo que la deserción estatal de la Universidad de Puerto Rico, reducir considerablemente su presupuesto, es también abandonar la reproducción social.  Pero el abandono no es completo ni absoluto. No puede serlo.

El Estado no puede simplemente abandonar la reproducción social. La reproducción social es necesaria para la acumulación de capital, la que depende de la explotación de la fuerza de trabajo y de las relaciones de clase históricas.  También es precisamente útil en el manejo y manipulación de  la crisis capitalista, pues la reproducción social envuelve la reproducción de la hegemonía e ideología capitalista y con ellas del consentimiento popular.  Y el sistema económico capitalista, como no los ha enseñado el marxismo, no es solo sensible a esas crisis sino que además depende grandemente de ellas.  Finalmente, la presencia de oposición  y resistencia por parte de algunos grupos impiden el retraimiento estatal de su deber con la reproducción social. Prueba de ello es la huelga estudiantil en la Universidad de Puerto Rico.

Es precisamente por todas estas razones que el gobierno isleño no puede abandonar totalmente la Universidad de Puerto Rico. La misma desempeña un rol importante, lo queramos o no, y como ha demostrado Pierre Bourdieu, así como varios marxianos,  en la reproducción de las relaciones de clases. El abandono es entonces parcial. La “política del Estado desertor” no es el retraimiento absoluto sino un retiro parcial fundamentado en la alteración de la universidad pública. La política va dirigida a integrar otros actores al proyecto universitario.

El gobierno pretende compartir su responsabilidad con otros actores, incluyendo las organizaciones sin fines de lucro. Pero también pretende mercantilizar la reproducción social, que el capital, otro importante actor, pueda sacarle provecho a un nuevo mercado. De ahí que los estudiantes de la transformación de la universidad pública alrededor del mundo le presten creciente atención al rol de lo que llaman los “nuevos proveedores” y con ello a la presencia creciente de la inversión privada en la oferta de educación superior y a los procesos de privatización y mercantilización de ofertas educativas no controladas por órganos representativos del interés público.

Yo no soy la excepción. Aunque he estado estudiando el capitalismo académico y la inserción de la universidad en la economía del conocimiento desde hace algún tiempo, me he dedicado, desde que comenzó la huelga estudiantil en la UPR,  a estudiar la política del quasi-Estado puertorriqueño con respecto a la Universidad, tratando de entender sus acciones y políticas. Como parte de ese estudio he estado releyendo algunos de los ensayos en un libro publicado por CLACSO titulado Las Universidades en América Latina: ¿Reformadas o Alteradas? La Cósmetica del Poder Financiero. Incluye un artículo de Francisco López Segrera que describe el modelo neoliberal de la universidad. Si es como lo describe y es esto lo que pretende nuestro quasi-Estado isleño a lá Fortuño deberíamos preocuparnos muchísimo. He aquí lo que nos espera si el movimiento universitario no logra impedirlo:

El modelo neoliberal, en lo que a las universidades se refiere, implica lo siguiente: la universidad contrata con el Estado, con las empresas y con los padres de familia que tienen capacidad de pagar la educación de sus hijos. Todos exigen “niveles de excelencia” en conocimientos y saberes útiles a los mercados, y procuran no rebasar la demanda con sobreofertas de egresados que abatirían los sueldos y empleos. Esta nueva universidad neoliberal tiene una política llamada “humanitaria” mediante la cual fundaciones públicas o privadas ofrecen becas  o créditos a los estudiantes pobres que no pueden costearse sus estudios. “Si el concepto de universidad neoliberal pone el acento en lo público y en lo privado, el concepto del capitalismo universitario destaca la transformación de las actividades universitarias en mercancías” (González Casanova, 2001: 102). Se piensa en términos de mercado y esto conduce a la creación de las universidades corporativas, en función de las necesidades de las corporaciones, como fuel el caso pionero (1950) de la General Motors. (López Segrera  2003: 41-42)

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s

%d bloggers like this: