Estado de sitio en el RUM: Reflexiones esporádicas sobre una carta circular

Me arropan, como a Valdés Pizzini, emociones nocivas al sosiego, sobretodo cuando pienso en la Universidad de Puerto Rico. Pero lo peor no es la inquietud sino el pesimismo que le acompaña. A veces me siento, para usar las palabras de una canción reciente de Fiel a la Vega,  “hastiado de la ilusión,” pensando que quizás la universidad ya no es rescatable, que ya ni siquiera es posible ilusionarse con su potencial.  Quizás solo nos quede como dice Sabina, aunque cantándole a otra cosa, “brindar con el diablo a su salud.”

Muchas cosas me inquietaron hoy: la matricula inmanejable, la incesante falta de recursos, las dificultades enfrentadas por los organizadores del Simposio de Investigación Subgraduada,  los campeones de las ya casi perdidas fronteras disciplinarias y hasta distintas corrientes del moralismo académico que le niegan a los estudiantes la posibilidad de pensar críticamente y de tomar sus propias decisiones ético-morales. Pero lo más inquietante fue, sin lugar a dudas, una carta circular del Rector Interino del Recinto Universitario de Mayagüez, el Sr. Jorge Rivera Santos,  limitando las reuniones estudiantiles, una carta que echa por tierra la ilusión de aquellos que aun piensen que la universidad es cuna de ideas liberales, que la misma  defiende y reproduce la democracia.

Hoy el abandono de la universidad por parte del Estado neoliberal  limita aun más el proyecto democrático-liberal en la universidad. Como señala Carlos Alberto Torres: “Las grandezas de la educación pública de este siglo corren el gran riesgo  de ser obnubiladas por las miserias de políticas públicas que renuncian a su tradición democrático-liberal, con el consabido daño en la formación de los ciudadanos, una de las tareas centrales del estado en la educación.” El gobierno neoliberal no solo abandona la universidad sino la democracia misma, afirmando lo que David Harvey llama un “autoritarismo neoconservador” que afirma las tendencias anti-democráticas del neoliberalismo. Para Torres, el riesgo que enfrentamos es que la ruptura del compromiso por la educación pública pueda significar y anticipar “la ruptura del pacto democrático en la sociedades latinoamericanas.”

Es indudable que en Puerto Rico las “grandezas” de la universidad pública también corren el riesgo de ser ofuscadas por las malandanzas del régimen gubernamental de turno y las adversidades que enfrenta la comunidad universitaria como producto desafortunado de las políticas gubernamentales para con ella. Pero debe preocuparnos aun más que dichas políticas, enmarcadas profundamente en ese autoritarismo neoliberal y conservador, resulten en el desplazamiento  de la democracia universitaria, que aunque indudablemente limitada y circunscrita a mecanismos anticuados y cuestionables de las democracias representativas, se halla presente allí. Las políticas autoritarias de nuestro “Estado fracasado” y que repiten ciega y exactamente nuestros administradores universitarios, casi siempre diligentes servidores del gobierno de turno,  atentan contra la formación de ciudadanos democráticos y contra la democracia universitaria misma.

La decisión del Rector Interino de limitar las reuniones estudiantiles y poner en manos del Consejo de Estudiantes y del Decano de Administración determinar si una reunión es licita o no, si es peligrosa o no,  ha puesto en riesgo la democracia universitaria. Esa decisión coarta el derecho de los estudiantes a la libre asociación, limitando sus reuniones solo a aquellas aprobadas por el Consejo de Estudiantes y el Decano de Administración.  Es cierto que debemos proteger la seguridad de la comunidad universitaria pero nunca a expensas del derecho de ningún miembro de la comunidad a libremente reunirse, expresarse, organizarse y actuar contra medidas que consideren injustas. Si la intención del  Reglamento es ante situaciones supuestamente especiales limitar las reuniones, expresiones y acciones democráticas de nuestros estudiantes, sobretodo aquellas en contra de las políticas de la administración universitaria y del gobierno entonces debemos rechazar el mismo y exigir un nuevo reglamento. Un estado de sitio—un anti-democrático régimen de excepción—no es aceptable en la Universidad de Puerto Rico.

Afortunadamente nuestros estudiantes, no tan ignorantes como a veces piensan muchos, en eso de la democracia, la organización y la acción política, saben que el Consejo de Estudiantes, que en estos días parece enfrentar una crisis de legitimidad, no es el único mecanismo para la expresión y acción, que existen mecanismos extra-institucionales para ello, y que el Recinto tampoco es el único lugar para reunirse libremente. Tampoco son el paro o la huelga los únicos mecanismos de acción en el repertorio de acciones políticas estudiantiles.

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s

%d bloggers like this: