Puerto Rico y el Vuelco Nuevo-Americanista al Imperio

Posted in Colonialism, Estudios Americanos, imperialismo with tags , , , on November 4, 2011 by jose anazagasty

Un enlace a mi columna para 80 Grados sobre los Estudios Americanos, el imperialismo y Puerto Rico:

http://www.80grados.net/2011/11/puerto-rico-y-el-vuelco-nuevo-americanista-al-imperio/

El Gran Combo, el Trabajo y los Agravios de Clase

Posted in Clases sociales, Crisis Económica, sociología, trabajo with tags , on September 9, 2011 by jose anazagasty

El Gran Combo de Puerto Rico ha popularizado, a través de un anuncio televisivo y con el auspicio del Banco Popular de Puerto Rico, una nueva versión de su exitosa canción “Y no hago más na” en la que exhorta a los obreros puertorriqueños a afanarse y trabajar con ánimo y esperanza, esto a pesar de la situación difícil del país. Para el director de la orquesta, Rafael Ithier, el propósito de lanzar la nueva versión del famoso tema fue que sirviera como “ejemplo de superación”( San Diego Red)

La canción original describía a un desempleado vago: “Yo me levanto por la mañana, me doy un baño y me perfumo, me como un buen desayuno y no hago más na, más na. Después yo leo la prensa, yo leo hasta las esquelas, o me pongo a ver novelas y no hago más na, más na”. La nueva versión canta algo distinto: “Qué bueno es vivir así, con ganas de trabajar. Qué bueno es vivir la vida echando pa’lante y nunca pa’tras”. La nueva versión elogia los deseos de trabajar y superarse.

Algunos han alabado la nueva versión. Ese el caso del Pastor Jaime Galván:

Tenemos que reconocer como sociedad que sin trabajar no podremos “echar pa’lante”. La Biblia nos enseña la dignidad del trabajo y nos exhorta en tantos versículos a trabajar por nuestros sueños y futuro. Puerto Rico a abandonado muchos de sus valores centrales y entre ellos a sacrificado en el altar de la desvalorización el valor del trabajo. La Biblia nos enseña en más de una ocasión que el obrero (el hombre y mujer trabajador(a)) es digno de su salario. Yo analizo que el salario no es lo más valioso que recibe un ser humano al trabajar, lo más valioso es la dignidad. Es hora que volvamos al trabajo, que rompamos la cultura del mantengo que perpetua un espíritu miserable en nuestra gente, que retomemos la honestidad y la simpleza de una vida de trabajo arduo y justo. Es tiempo de dejar la pereza y la negligencia; e invitemos a nuestros corazones la responsabilidad social y el quehacer diario (Centro Cristiano Reino de Embajadores)

El trabajo, desde la perspectiva protestante dignifica, ennoblece, honra. El trabajado ha sido celebrado de muchas formas. Lo hizo Hesíodo en Los Trabajos y los Días. Y lo hizo José Martí. El trabajo expresaba José Martí embellece. Estaría de acuerdo con Martí, aunque su interpretación de Marx me pareció limitada. Me temo que para Marx solo hermosea si se trata de un trabajo que favorezca el desarrollo de nuestras capacidades creativas y productivas. Así, diríamos que si el trabajo que ensalza la orquesta El Gran Combo de Puerto Rico fuese uno que promoviera dicho desarrollo, la realización de nuestro potencial humano, entonces sería estupendo vivir así con muchas ansias de atarearse. Pero me temo que la mayor parte de los trabajos en una sociedad capitalista, a pesar del post-fordismo y el toyotismo, más bien coartan y no promueven nuestra creatividad y potencial como especie.

En la sociedad puertorriqueña, una sociedad capitalista, el trabajo es más bien enajenante y agraviante. No hay que ser marxiano para reconocer, como lo hizo Marx, que el trabajo en las sociedades capitalistas nos enajena de la actividad productiva, pues se trabaja no para uno mismo sino para los capitalistas. El trabajo, en lugar de ser una actividad satisfactoria en y por sí mismo, lo que asume El Gran Combo y Galván, se reduce en las sociedades capitalistas a una aburrida actividad que nos entontece y cuyo único fin es ganar suficiente dinero para sobrevivir, y en todo caso, gastarlo en algún centro comercial.

En la sociedad capitalista los trabajadores también son alienados del objeto de la actividad productiva, del producto o bienes. Lo que producen no pertenece a ellos y para adquirirlo debe comprarlos; reunirse con el producto producido por uno mismo es mediado por el dinero.

Los trabajadores también son enajenados de sus compañeros de trabajo. En las sociedades capitalistas, la presión para aumentar la productividad, muchas veces destruye la cooperación y la sociabilidad entre los trabajadores. Los trabajadores se ven inclusive forzados a competir entre sí abiertamente.

Finalmente, los trabajadores son alienados de su propio potencial humano. Los trabajadores son reducidos en su trabajo al papel de brutos, bestias de carga, maquinas, y hasta suplementos de estas mismas maquinas, el gran logro del Taylorismo.

Pero lo más preocupante y lamentable de la canción de El Gran Combo de Puerto Rico, de su celebración del trabajo en la sociedad capitalista, es que ensombrece y nubla lo que Michael D. Yates llamó los “agravios de clase” (the injuries of class en inglés). Aunque muchos quieran negarlo vivimos en un Puerto Rico dividido en clases, un país marcado por grandes desigualdades sociales, un país donde los trabajadores llevan la peor parte, superados en su infortunio sólo por los miles y miles de desempleados. Vivimos en un Puerto Rico donde una gran parte de la población con el potencial para trabajar está desempleada. Vivimos en un Puerto Rico donde una gran parte de los trabajadores no gozan de los beneficios que deberían gozar y donde las condiciones de trabajo son indeseables. Vivimos en un Puerto Rico donde una gran parte de los trabajadores están endeudados. Vivimos en un Puerto Rico donde la mayor parte de los trabajadores, muchos de ellos mujeres, son pobres. Vivimos en un Puerto Rico donde los trabajadores se sienten inseguros, con temor de perder o sus empleos o los beneficios adquiridos por su esfuerzo o por sus numerosas luchas obreras. En Puerto Rico, como en muchos otros lugares, los trabajadores son una clase subordinada e injuriada. Su situación es descrita por Yates de la siguiente forma:

They are normally in the position of having to react to decisions made by others. They are dependent upon employers, and they are at the same time apprehensive of them, since employers hold the power to deny to workers the life sustaining connection to the means of production. Exploitation, dependence, and insecurity—in a system where workers are bombarded with the message that they and they alone make the decisions that determine their circumstances—make for a toxic brew, which when drunk often enough, creates a personality lacking in self-confidence, afraid to take chances, easily manipulated and shamed (of course, on the bright side, these injuries have given rise to a massive “self-help” industry).

Es cierto que quizás lo peor sea estar desempleado, que es mejor la mala paga y los pocos beneficios que estar desempleado. Pero, ¿Qué nos dice esto de la naturaleza del trabajo contemporáneo? Que se trata sólo del “lesser of two evils.” Para Yates lo que nos indica es que en la sociedad capitalista el trabajo es un asunto traumático:

Work in today’s exploitative society takes its toll on mind and body. It saps our creativity, bores us to death, makes us anxious, encourages us to be manipulative, alienates us in multiple ways (from coworkers, from products, from ourselves), makes us party to the production of debased and dangerous products, subjects us to arbitrary authority, makes us sick, and injures us.

Logra lo mismo en Puerto Rico. En la Isla el trabajo nos injuria, nos lastima, nos lesiona, nos deprime, nos pone tensos, nos enferma. El trabajo agravia.Tomemos como ejemplo a los “cajeros” en los bancos del país y examinemos como son injuriados y vilipendiados. Tiene muy poca influencia sobre la toma de decisiones en su lugar de empleo. Muchos sufren del síndrome del túnel carpiano. Trabajan largas horas, y lo hacen de pie, y con pocos “breaks.” Son siempre asediados por sus supervisores, quienes los presionan constantemente en nombre de la productividad. Además, estos cajeros tienen que soportar las estupideces, hostigamiento, y abusos de los clientes, y siempre con una sonrisa. Su salario es bajo, insuficiente y gozan de pocos beneficios laborales. Los niveles de estrés entre estos trabajadores son altísimos. Y estos no son, por supuesto, los únicos trabajadores injuriados en la sociedad capitalista. Lo dicho de los cajeros describe también la experiencia de la gran mayoría de los trabajadores en Puerto Rico y el mundo, indiferentemente de su ocupación asalariada.

Dado el carácter agraviante del trabajo es difícil imaginarse “vivir con ganas de trabajar.” Claro que la mayor parte de los puertorriqueños desea trabajar, y esto incluye, contrario a lo que muchos piensan, a los desempleados y aquellos que dependen de las ayudas del gobierno. Pero trabajan porque es necesario hacerlo para sobrevivir, no porque el trabajo sea gratificante o digno. Si el Gran Combo de Puerto Rico desea promover un mejor Puerto Rico entonces que cante a favor de mejores condiciones de trabajo para los puertorriqueños, que cante por la creación de buenos y más empleos.

Porto Rico: Hecho en Estados Unidos

Posted in América Latina, Colonialism, Estudios Americanos, Estudios puertorriqueños, eurocentrismo with tags , , , , on March 26, 2011 by jose anazagasty

La Editora Educación Emergente ha anunciado el lanzamiento del libro Porto Rico: Hecho en Estados Unidos del Dr. José Anazagasty Rodríguez, sociólogo especializado en Estudios Americanos, y el Prof. Mario R. Cancel, historiador, especialista en Estudios Puertorriqueños y reconocido escritor. Para mas detalles visite el blog Puerto Rico entre Siglos de Mario R. Cancel:

Portada de Porto Rico: Hecho en Estados Unidos

Pensar América Latina: Las Maldiciones de Pensar lo Maldito

Posted in América Latina, Colonialism, eurocentrismo, sociología with tags , , , on March 16, 2011 by jose anazagasty

Quiero comentar el texto Pensar América Latina: El desarrollo de la sociología latinoamericana de Marcos Roitman Rosenmann (2008) y que asigné a mis estudiantes del curso Organización Social de América Latina. Particularmente me intersa comentar su acercamiento a la sociología latinoamericana. Esta es, desde la perspectiva del autor, la sociología de una realidad maldita. También lo es pensarla desde la sociología. Lo son porque tanto la realidad latinoamericana como su pensamiento social están marcados por el eurocentrismo:

La frustración de no ser europeos, de no compartir sus virtudes y grandezas, nos carcome. No hemos sido capaces de construir historia, por ello repetimos y reproducimos la de otros. América Latina existe como apéndice de los cambios y transformaciones que se suceden a nivel mundial. Es esta maldición la que se encuentra presente en la forma de construcción del pensamiento social latinoamericano (15-16).

No solo está la sociología latinoamericana inscrita en los prejuicios, estereotipos, generalizaciones y simplificaciones del eurocentrismo sino que pensar alternativamente, más allá de los confines del eurocentrismo, se menosprecia y es reducido a un frívolo comentario intelectual sin consecuencias políticas. Esa es la suerte de los que adopten una posición crítica de las bases euro centrista de la sociología convencional latinoamericana.

Roitman acusa a la sociología de la región de ser una sociología marcada por un sincretismo teórico superficial, de ser una disciplina empirista embobada con los números. Más aun, se redujo a ser una sociología del cambio social, del orden social, del poder, del desarrollo, del progreso. Latinoamérica es desde esa perspectiva una sociedad invariablemente atrasada, una anomalía, que debe, primero que nada, reproducir las condiciones sobre las cuales se asienta la modernidad. La sociología es imaginada entonces como medio para reproducir esas condiciones, para promover la modernización de América Latina. Esa sociología, rechazada por Roitman, no solo margina la capacidad crítica de la sociología y dificultad que comprendamos a cabalidad nuestras estructuras sociales sino que además no permite, plantea el autor, que nos conozcamos a nosotros mismos:

El conocimiento de la realidad social es visto como un péndulo que oscila entre la sociología empírica y la sociología crítica, pasando por la sociología de la praxis o posmoderna. Es decir, todo cabe en una explicación que hace coincidir los tiempos de oscilación del péndulo con los momentos de velocidad del mismo. La interpretación queda subsumida a aceptar mecánicamente el movimiento sugerido por el péndulo. No es posible una ruptura, sólo cabe acortar o ampliar el tiempo del movimiento que mecánicamente realiza la bola pendular. Plantearse su ubicación, su capacidad de oscilación, las determinaciones que hacen posible explicar su especificidad no entra en el campo de condiciones sobre las cuales debe iniciarse la discusión para explicar su funcionamiento.(18)

La sociología latinoamericana es imitación, copia exacta de su contraparte occidental. Se trata de una sociología cuya finalidad, como mezcla de técnicas y métodos poco críticos, es despejar el camino a la modernización y desarrollo de la región, salvaguardar el desarrollo del capitalismo. Para Roitman la sociología latinoamericana es consecuentemente una disciplina discapacitada, “postrada en silla de ruedas” y necesitando ser empujada para desplazarse. Es periferia, satélite inamovible sin el empujón del centro.

Según Roitman, otra maldición de la sociología latinoamericana es que es utilizada como trampolín de muchos intelectuales que aunque la practican están más bien interesados en penetrar el campo de la política, sujetos que después de proveer perspectivas más o menos críticas las descartan y “rectifican” una vez ubicados en el campo de la política. Roitman usa como ejemplo a Fernando Henrique Cardoso. Para estos últimos la sociología es plataforma política, credenciales requisitos para una carrera política. Es herramienta en el arte de persuadir, pura oratoria.

En fin, la sociología latinoamericana está plagada de maldiciones, maldita según Roitman, por su condición de ser una práctica en una región maldecida y maldita. Es menester trascender sus maldiciones. Pero me pregunto, ¿no será la sociología una práctica maldita indiferentemente del lugar desde donde se practique? ¿Es que acaso no encontraríamos las mismas maldiciones en las sociologías europeas y estadunidenses? ¿Es que acaso no las encontraríamos en las sociologías de esas otras tierras sobreexplotadas, y habitadas por aquellos que Franz Fanon llamó los “condenados de la tierra”?

La sociología es indudablemente una disciplina maldita y maldecida, condenada de muchas formas. Pero aun desde sus confines malditos es posible el pensamiento más o menos crítico. Aun entre los “condenados de la tierra,” muchos de ellos sociólogos, y como reconoce el propio Roitman, podemos encontrar sociólogos, que aunque condenados y maldecidos, procuran y concretan una sociología alternativa, las de los condenados críticos y conscientes de su condena. Es esta sociología crítica la que imagina mundos distintos mientras articula y concreta el fin del imperio y del “capitalismo senil.” Es con ella con la que podemos y debemos pensar América Latina.

Pedagogía Crítica: Una Teoría Negada en la Universidades

Posted in Uncategorized on November 24, 2010 by jose anazagasty

Recientemente, mientras leía ¿Quién le teme a la teoría? de Lisette Rolón y Beatriz Llenín, me topé con un planteamiento de la segunda que me pareció no solo muy interesante sino alarmante: que a la educación popular no se le llama teoría en muchas universidades. Sospecho que es muy cierto de las universidades del Norte, aunque en Puerto Rico también es cierto.

Es indiscutible que, como plantea Llenín, y a pesar de que el propio Freire le llamó teoría, que a la educación popular no se le llama teoría en muchas universidades. No se llama teoría, porque como explica la autora, esta es una teoría que proviene de esos que Franz Fanon llamó los “condenados de la tierra”, de los colonizados, de los oprimidos. Pero propongo que es también porque viene de esa teoría que las instituciones sociales, incluyendo las universidades, intentan ocultar, porque proviene de esa teoría al que muchos aun temen, de esa que muchos descartan como mera propaganda, simple ideología, o mera teoría anacrónica. Hablo de esa teoría objeto de tantas discusiones, estudios y controversias, inclusive objeto de la espectrología Derridiana. Hablo, por supuesto, del marxismo. La influencia del Marxismo en Freire es innegable. Alfonso Celso Scocuglia describe muy bien la influencia de distintas vertientes marxianas en la pedagogía de Freire:

Enfatize-se, de passagem, que a aproximação marxiana-marxista é feita (não-dogmaticamente) através de parámetros superestruturais relativos ao entendimento das conexões educação-consciência-ideologia-política. Coloquese, ainda, que as correntes existencialistas e personalistas (definidoras do seu “humanismo idealista” inicial) continuam presentes, agoras misturadas com as incorporações do pensamento marxista. Na seqüencia da sua obra (pós-Pedagogia do orimido), nos anos setenta, notaremos uma certa “limpeza do terreno teórico” na tentativa de desfazer o amalgama e encampar referências culturais marxistas, a exemplo dos escritos de Antonio Gramsci. (327)

La orientación marxiana de la obra de Freire, primero de corte nacionalista, luego de corte existencialista y finalmente revolucionaria (marcada por las preocupaciones culturales del marxismo hegeliano de Gramsci y Lukács entre otros) es innegable.

Afortunadamente, y a pesar del oscurecimiento y la negación universitaria de la “pedagogía de la esperanza,” del marxismo y de otras teorías críticas, la actualidad de Freire y su pedagogía popular es innegable. Debemos continuar la crítica y la lucha contra un sistema educativo que reproduce y sostiene los procesos de lo que Pedro Demo (2002) llama el processo de produção da ignorância. Debemos recordar que:

O sistema não teme o pobre que teme fome. Teme o pobre que sabe pensar. O que mais favorece o neoliberalismo não é miséria material das masas, mas sua ignorância. Esta ignorância as conduz a esperam a solução do próprio sistema, consolidando sua condiçao de masa de manobra. A função central de educação de teor reconstructivo político é desfazer a condição de masa de manobra, como bem queria Paulo Freire. (320).

Es indudable que como afirma Llenín, “l@s que piensan, l@s que preguntan, l@s que resisten, l@s que crean, están en todas partes.” También están entre los “condenados de la tierra.” Y es allí, entre ellos, que los pedagogos críticos deben promover la concientización, para que esos condenados reconozcan su condena, en particular, su condición de mano de obra barata. La función de la pedagogía critica es precisamente avivar a los pobres que saben pensar, provocar lo que Llenín llamaría el contra-pensamiento.

Bibliography

Celso Scocuglia, A. (2002). A Progressao do pensamento político-pedagógico de Paulo Freire. In C. A. Torres (Ed.), Paulo Freire y la Agenda de la Educación Latinoamericana en el Siglo XXI (pp. 323-348). Buenos Aires: CLACSO.

Demo, P. (202). Conhecimento e aprendizajem. In C. A. Torres (Ed.), Paulo Freire y la Agenda de la Educación Latinoamericana del Siglo XXI (pp. 295-322). Buenos Aires: CLACSO.

Rolón, L., & Llenín, B. (2010). ¿Quién le Teme a la Teoría? . Cabo Rojo: Editora Educación Emergente.

Algunas observaciones sobre el proceso de matrícula: Comentarios esporádicos y sin editar

Posted in Crisis Económica, Uncategorized, Universidad with tags , on October 5, 2010 by jose anazagasty

Lo único positivo que podría decir del pasado proceso de matrícula en el Recinto Universitario de Mayagüez es que ya finalizó. Al menos eso creo. Claro, no me sorprendería para nada que mañana, al llegar a la oficina, me vea obligado a atender una alta administrativa adicional o algo por el estilo. De cualquier forma, me temo que no es posible enunciar algo positivo, y mucho menos halagador o celebratorio, del proceso de matrícula en el Recinto Universitario de Mayagüez. Evaluarlo es solo viable desde una aproximación crítica.

No pretendo con una aproximación crítica una ofensiva contra el proceso y sus administradores. Mi intención es otra, lo que algunos llamarían una cítrica constructiva. Es constructiva porque como expresó Vicente Geigel Polanco: “Mejor sirve los intereses de la Universidad quien le señala una deficiencia, o le apunta una falla, o le indica un camino, que aquél que la colma de elogios, por fundados que éstos sean, o se limita a un recuento de los logros alcanzados” (8). He ahí mi propósito, servir los interese del RUM. Es innegable que las deficiencias y fallas de la institución en el proceso de matrícula son muchas. Pero debemos señalarlas.

En el RUM, la matricula es un proceso que aparte de vergonzoso es ineficiente, inefectivo, algo desorganizado y que, evidentemente, requiere de una mejor planificación. Además, y tomando en cuenta la experiencia de los estudiantes y de aquellos que les sirven durante el proceso (trabajadores docentes y no docentes) no podríamos sino concluir que se trata de una experiencia tristemente frustrante, agobiante, enajenante e inhumana. En adición, el proceso de matrícula en el RUM es un buen indicador de las deficiencias institucionales y administrativas del mismo, especialmente si evaluamos el proceso de matrícula a la luz de los estándares a los que debería ajustarse el proceso, muchos de los cuales son valorados y estipulados por la tan mencionada, famosa y temida Middle States Comission on Higher Education. Por supuesto, en el contexto de la falta de recursos humanos y materiales que actualmente caracterizan al RUM sería producto de una gran ingenuidad esperar una matrícula de gran calidad.

El proceso de matrícula debería estar fundamentado en una estructura administrativa y organizacional funcional. Claro, no se trata simplemente de que funcione sino de que funcione de forma eficaz. Pero, ¿Qué tan eficaz y funcional es la estructura administrativa y organizacional del proceso de matrícula en el RUM? La respuesta requiere de un estudio serio del proceso y de su organización, así como de su estructura administrativa. Sin embargo, las deficiencias y fallas durante el proceso de matrícula, palpable para los estudiantes y para aquellos de nosotros que participamos del proceso, demuestra la urgencia de contestar esa pregunta, y plantearse, de paso, la posibilidad de reestructurar la organización y administración del proceso de matrícula. Por supuesto, debemos considerar que los problemas del pasado proceso de matricula no son nuevos, sino mas bien problemas con una larga historia, dificultades que la institución no ha resuelto efectivamente en décadas.

Ni siquiera están claramente definidos, al menos no por escrito, los roles de los componentes institucionales en el proceso de matrícula y en la toma de decisiones con respecto a la misma. No conozco ningún documento, reglamento o política institucional que establezca manifiestamente cuál es el rol de los decanatos, departamentos y otras entidades y oficinas del RUM durante el proceso de matrícula. ¿Existe una política institucional debidamente establecida, documentada y regulada?

Un proceso de matricula efectivo requiere también de una coordinación igualmente efectiva de las relaciones entre los actores sociales envueltos—decanatos, departamentos y otras oficinas—asegurándose a su vez que el personal envuelto en el proceso de matrícula esté cualificado y que la cantidad de personal sea la suficiente para ofrecerle un buen servicio a los estudiantes. Aunque el Recinto cuenta con personal cualificado, este no cuenta con personal suficiente para atender la enorme cantidad de estudiantes que requieren servicios durante el proceso de matrícula, principalmente durante el proceso de ajustes a la matricula. Esa escasez de personal tiene como consecuencia adversa la sobreexplotación del personal administrativo y del personal docente y no docente que ofrece servicios a estudiantes durante el proceso. Por supuesto, la falta de personal resulta a su vez en un servicio deficiente para los estudiantes, quienes tienen que esperar largas horas para ser atendidos y que tienen que hasta soportar las rabietas de aquellos sirviéndoles, inclusive las mías.

El proceso de matrícula en el RUM está también caracterizado por una innecesaria complejidad. La organización descentralizada del proceso, un proceso del que participan demasiadas oficina y entidades, podría no ser la más adecuada y eficaz. En la mayoría de las universidades, sobre todo en los Estados Unidos, el proceso de matrícula es manejado casi en su totalidad por la Oficina del Registrador. Quizás, como en esos otros lugares, sea el manejo centralizado y concentrado del proceso de matrícula la organización más eficaz del proceso. En el RUM, sin embargo, persiste la anacrónica organización y administración del proceso de matrícula, confirmando la observación sociológica de que las instituciones sociales son inherentemente conservadoras. Aprovecho entonces para proponer que la administración le provea a la Oficina del Registrador los recursos humanos y materiales necesarios, y que tanta falta le hacen, para que esta maneje el proceso del matricula en su totalidad. La mayor parte de los decanatos y los departamentos deberían tener muy poco que ver con el proceso de matrícula y con el servicio a los estudiantes durante ese proceso.

Un buen proceso de matrícula depende también de la distribución planificada, eficiente y justa de los recursos humanos y materiales, condiciones palpablemente ausentes en el manejo del proceso de matrícula en el RUM. Uno de los recursos más importantes antes, durante y después del proceso de matrícula, aparte de los recursos humanos, indudablemente escasos en el RUM, es la diseminación de la información adecuada y útil para el proceso. Es importante, por ejemplo, que los departamentos cuenten con al menos alguna proyección del número de estudiantes admitidos cada año. Es inaceptable que los departamentos no supieran sino hasta tarde en el proceso de matrícula—durante el periodo de ajuste a la matrícula para ser preciso—la cantidad de estudiantes de nuevo ingreso que debían atender. Es fundamental que los coordinadores del proceso de matrícula institucionalicen el uso de proyecciones y análisis estadísticos que tomen en consideración las tendencias históricas en el número de estudiantes admitidos cada año, las tasas de graduación y retención, datos sobre traslados internos y externos, bajas, etc. Esta información sería de gran utilidad para que los departamentos puedan planificar adecuadamente su oferta académica.

La disponibilidad de salones es también un recurso importante. Es inaceptable que los departamentos tengan que mantener secciones cerradas por falta de salones y/o que sea tan difícil conseguir salones. Otro recurso importante es la tecnología. Las fallas tecnológicas del proceso son legendarias. Por ejemplo, durante el pasado proceso de ajustes a la matricula el sistema falló, lo que obstaculizó y complicó seriamente el proceso. Esto resultó en la extensión del periodo de matrícula, inclusive hasta después de varios días de haber comenzado las clases.

Y por supuesto, un recurso esencial que debe ser siempre considerado en cualquier proceso de matricula son los trabajadores docentes disponibles para ofrecer cursos. La consecuencia adversa de la ya tradicional y legendaria falta de profesores es la limitada oferta de cursos para nuestros estudiantes. Otra consecuencia derivada de la falta de profesores es que cientos de ellos acudan a los departamentos durante el proceso de matrícula tratando de conseguir cupos en secciones ya cerradas. Eso también explica, por supuesto, el hacinamiento en muchos de nuestros salones y el que muchos profesores tengan que dictar cursos con más de treinta estudiantes registrados. Semestre tras semestre el Recinto Universitario de Mayagüez termina dependiendo de compensaciones adicionales a los profesores, contrataciones de profesores con nombramiento temporero, y ayudantes de cátedra. Depende además de la buena fue de varios profesores que cada semestre ofrecen cursos ad honorem y por acuerdo.

Me temo que la mayor parte de los problemas en el proceso de matricula se derivan precisamente de un desbalance entre el número de estudiantes que sirve el Recinto y el número de profesores disponibles para enseñarles. Ese es el problema fundamental del proceso de matrícula. Mientras exista ese desbalance el proceso seguirá siendo tan difícil como siempre lo ha sido. Y en el contexto del abandono de la UPR por parte del gobierno de Puerto Rico, ese desdichado Estado fracasado, y tomando en cuenta las medidas cautelares que limitan nuevas contrataciones y nombramientos de profesores, y que además obstaculizan la retención de nuestros profesores, no hay suficientes razones para ser optimistas. Antes, ahora y siempre. ¡Funesta matricula!

Sobre Canceres, Huelgas, Pactos y Edgardo Rodríguez Juliá

Posted in Colonialism, Crisis Económica, Economía del Conocimiento, Neoliberalismo, Universidad with tags , , , on June 15, 2010 by jose anazagasty

El pasado 13 de junio de 2010 El Nuevo Día publicó un comentario de Edgardo Rodríguez Juliá titulado “Nuestro Cáncer.” Planteo que aun si reconocemos su particularidad el comentario es también de alguna manera sintomático de un discurso relativamente nuevo que crítico de la izquierda y la derecha es ambidiestro. Me refiero al discurso que Anthony Giddens llamaría la “Tercera Vía”.  La crítica del autor de El Entierro de Cortijo a la derecha y a la izquierda latinoamericana al comienzo de “Nuestro Cáncer” confirma tentativamente mi suposición. Podría equivocarme. Pero no me interesa tanto encajar la posición de Rodríguez Juliá en la tercera vía sino más bien dirigir la atención al concepto de “pacto social” de este escritor.

Para el lector de “Nuestro Cáncer” la aproximación de ese concepto a la anticuada noción del “contrato social” debería ser evidente. Los contratistas sociales de hace varios siglos, en un intento por explicar y justificar el Estado, plantearon que los seres humanos vivían en un “estado natural” caracterizado por la ausencia del orden social. En un intento por establecer un orden los seres humanos llegaron a un acuerdo que dio paso al Estado. Y de hecho el concepto, al menos hace varios siglos, gozó de mucha popularidad entre los intelectuales, para quienes fue una herramienta de utilidad en la explicación y justificación del ordenador por excelencia, el Estado.

La visión que Rodríguez Juliá tiene de Puerto Rico no es muy distinta del “estado natural” descrito por algunos contratistas sociales. Para el famoso escritor nuestra sociedad posee “un grave problema institucional.” Recordemos, que como diría cualquier sociólogo, las instituciones sociales son mecanismos y estructuras de orden social. Afirmar que una sociedad particular, Puerto Rico en nuestro caso, posee un grave problema institucional, y lo posee, es alegar que tiene un problema de orden social. En ese estado isleño de desorden, reminiscente del “estado natural” descrito por Thomas Hobbes, reina según Rodríguez Juliá, la “incesante discordia.” Para Rodríguez Julia necesitamos restablecer el orden social, promover el consenso y adelantar un nuevo pacto social, uno fundamentado en el consenso.

Pero se pregunta Rodríguez Juliá: “¿Qué es lo que imposibilita ese pacto social mínimo que nos posibilitaría retomar un derrotero de trabajo y armonía?”La respuesta de Rodríguez Juliá: el asunto del estatus político de la isla.  Como muchos otros intelectuales puertorriqueños Rodríguez Juliá reduce muchos de los graves problemas sociales del país y toda su complejidad al asunto del estatus. Según el autor el asunto del estatus es precisamente el principal motor de la “incesante discordia” que impide el consenso, la traba al pacto social. La respuesta del autor es un ejemplo clásico de reduccionismo.

Pero para el escritor la cuestión del estatus no solo promueve la discordia sino que nos mantiene en una fase de infancia política. Para Rodríguez Juliá “somos un pueblo adolescente.” Nos encontramos, plantea el autor, en “un estado de infantilismo político.”  Confieso que sus declaraciones  me dejaron algo aturdido. No podía creerlo. Hasta pensé que se trataba de una broma. Pero me temo que no.

Una cosa es que el autor de “Nuestro Cáncer” movilizara ideas similares a las de los contratistas sociales, otra enteramente distinta que recurriera a una de las estrategias retóricas favoritas de los colonialistas.  Debemos recordar que la metáfora parental y/o la oposición binaria entre progenitores e infantes, es muy común en el discurso colonialista. La economía textual de esta alegoría devalúa y empequeñece al sujeto colonizado convirtiéndolo en un sujeto necesitado de la guía “benevolente” pero fuerte del colonizador, de su padre.  También permite distinguir entre niños buenos y malos, entre las colonias subordinadas y aquellas que se resisten al poder colonial. Para muchos colonialistas estadounidenses Puerto Rico era un niño bueno comparado con niños malos como Las Filipinas. En “Nuestro Cáncer” Rodríguez Juliá moviliza el infantilismo como alegoría de nuestro limitado desarrollo político.

Que Rodríguez Juliá movilizara la metáfora parental confirma que como observó Ashis Nandy alguna vez el occidente no solo produjo el colonialismo moderno sino también muchas de las interpretaciones del mismo, incluyendo muchas de las interpretaciones de los colonizados, tanto que Gayatri Chakravorty Spivak tuvo que preguntarse si era posible que el subalterno hablara. Como Rodríguez Juliá, muchas veces interpretamos el colonialismo desde una perspectiva atrapada por el mismo, desde los confines del discurso colonialista. Y ese si es un cáncer difícil de vencer. Es remediable pero requiere de grandes esfuerzos.

Los comentarios de Rodríguez Juliá acerca de la huelga estudiantil en la UPR también me parecieron muy lamentables. Sus comentarios, también reduccionistas, rayan en el simplismo. Primero, la transformación de la universidad pública, un fenómeno global, ligada entre otras cosas a la deserción estatal de la misma (reducción de fondos públicos), no es un mero asunto de consignas políticas. Es un proceso complejo y multidimensional que envuelve, por supuesto, luchas políticas entre diversos actores sociales, y como tal ideología y consignas. No podemos, no obstante, reducir esa complejidad, como pretende Rodríguez Juliá a esas consignas ideológicas. Además, la transformación de la universidad, incluyendo la de las universidades privadas, está ligada a su inserción en la economía del conocimiento, lo que permite al capital trastocar como  nunca antes las ya porosas fronteras entre lo público y lo privado, a favor, claro está, del capital.  Para aquellos que nos oponemos a ellos no podemos sino hablar de lo público y de lo privado, de su transformación en la era neoliberal.

Segundo, no se trata solo de aportar al sostenimiento de la universidad. Muchos estudiantes han aportado a esa causa. La huelga misma podría interpretarse como tal. Y estoy seguro de que muchos empleados, docentes y no docentes, estarían dispuestos a contribuir, hasta sacrificando algunos beneficios adquiridos (lo que no deberían ni considerar). Pero aun si aceptáramos que todos debemos aportar, lo que aun no está del todo justificado, no se trata de que la aportación sea universal sino de que la misma sea equitativa y justa, que todos aporten lo que le corresponde, no que unos contribuyan y sacrifiquen mucho más que otros.  Las propuestas de la administración universitaria son en ese sentido desiguales e injustas.

Quisiera pensar que me equivoco y  que “Nuestro Cáncer” es quimera literaria, un juego intelectual de Rodríguez Juliá, un ejercicio en la que el autor escribe un comentario-ficción controversial para provocar respuestas como la mía, promoviendo el dialogo sobre estos asuntos, el surgimiento de lo que el propio Rodríguez Juliá llama “adversarios” y no “enemigos.” No lo sé. Pero si es así que nos lo diga el propio autor.

Profesores: ¿intelligentia técnica?

Posted in Economía del Conocimiento, Universidad with tags on June 9, 2010 by jose anazagasty

La producción de conocimiento está sujeta a la división del trabajo. Dada la transformación del trabajo y de la producción de conocimiento, resultado de la llamada economía del conocimiento, el estrato intelectual tradicional se ha ido convirtiendo en lo que André Gorz llamó la intelligentia técnica.  Dada la creciente integración de la universidad a la economía del conocimiento, la que la administración de Acevedo Vilá llamó la “economía de la innovación,” ¿Estamos los profesores destinados a convertirnos en parte de esa intelligentia técnica? ¿Estamos destinados a la producción de valor añadido mediante la investigación y desarrollo de innovaciones con potencial comercial? Me temo que no solo nuestra vida intelectual está ya profundamente marcada por la división altamente técnica del trabajo sino que ya nos vamos uniendo, lo queramos o no, y como plantea Stanley Aronowitz,  a la intelligentia técnica. Poco a poco, y con muy poca resistencia, nos convertimos en un profetariado.

El Estado Desertor, la Reproducción Social y la UPR

Posted in Crisis Económica, Economía del Conocimiento, Neoliberalismo, Universidad with tags on June 9, 2010 by jose anazagasty

Como plantea Rick Wolff, el Estado continúa demostrando su gran utilidad como instrumento para manejar y manipular la crisis capitalista. Es decir, se afana grandemente para socializar los colosales costos de la crisis capitalista. Como explica Wolff:

With the global collapse of credit, trade, production, employment, and public finances unfolding since 2007, the typical scramble commenced over who would finally have to bear the burden of the immense social costs flowing from that collapse.  Enter the usefulness of the nation state.  The state’s “national debt” becomes everywhere the means to socialize the costs of private capitalism’s crisis.  It becomes clearer by the day that it is the mass of the citizenry that is being positioned to bear most of those costs.  ”Belt-tightening everywhere,” as taxes are to rise and/or state-provided services are to fall so as to squeeze out the funds to satisfy lenders to the states.

El quasi-Estado puertorriqueño no es la excepción. Bajo la administración de Fortuño el gobierno isleño se ocupa como  nunca antes de socializar los costos de la crisis, asegurándose de que la sufraguen los trabajadores. En Estados Unidos, sin embargo y como plantea el propio Wolff, sobreviene una transición a un “capitalismo de estado” similar al de la “era progresista” del Nuevo Trato.  Pero ese no es el caso en Puerto Rico. El gobierno de Fortuño se aferra fuertemente a la causa del “capitalismo privado.” Al mismo tiempo que socializa los costos de la crisis intensifica la deserción estatal de la reproducción social.

La reproducción social se refiere a la regeneración y multiplicación, biológica y socio-cultural, de trabajadores como fuerza de trabajo que se vende y compra como mercancía en el mercado laboral. También envuelve la regeneración y multiplicación de capitalistas y empresarios. Es decir, la reproducción social es la reproducción de la relaciones de clase. La reproducción social incluye además aspectos político-económicos, culturales y sociales. Una gran parte de la reproducción social incluye la reproducción de conocimiento y destrezas necesarias para realizar tareas y labores, es decir, educación. Es por ello que planteo que la deserción estatal de la Universidad de Puerto Rico, reducir considerablemente su presupuesto, es también abandonar la reproducción social.  Pero el abandono no es completo ni absoluto. No puede serlo.

El Estado no puede simplemente abandonar la reproducción social. La reproducción social es necesaria para la acumulación de capital, la que depende de la explotación de la fuerza de trabajo y de las relaciones de clase históricas.  También es precisamente útil en el manejo y manipulación de  la crisis capitalista, pues la reproducción social envuelve la reproducción de la hegemonía e ideología capitalista y con ellas del consentimiento popular.  Y el sistema económico capitalista, como no los ha enseñado el marxismo, no es solo sensible a esas crisis sino que además depende grandemente de ellas.  Finalmente, la presencia de oposición  y resistencia por parte de algunos grupos impiden el retraimiento estatal de su deber con la reproducción social. Prueba de ello es la huelga estudiantil en la Universidad de Puerto Rico.

Es precisamente por todas estas razones que el gobierno isleño no puede abandonar totalmente la Universidad de Puerto Rico. La misma desempeña un rol importante, lo queramos o no, y como ha demostrado Pierre Bourdieu, así como varios marxianos,  en la reproducción de las relaciones de clases. El abandono es entonces parcial. La “política del Estado desertor” no es el retraimiento absoluto sino un retiro parcial fundamentado en la alteración de la universidad pública. La política va dirigida a integrar otros actores al proyecto universitario.

El gobierno pretende compartir su responsabilidad con otros actores, incluyendo las organizaciones sin fines de lucro. Pero también pretende mercantilizar la reproducción social, que el capital, otro importante actor, pueda sacarle provecho a un nuevo mercado. De ahí que los estudiantes de la transformación de la universidad pública alrededor del mundo le presten creciente atención al rol de lo que llaman los “nuevos proveedores” y con ello a la presencia creciente de la inversión privada en la oferta de educación superior y a los procesos de privatización y mercantilización de ofertas educativas no controladas por órganos representativos del interés público.

Yo no soy la excepción. Aunque he estado estudiando el capitalismo académico y la inserción de la universidad en la economía del conocimiento desde hace algún tiempo, me he dedicado, desde que comenzó la huelga estudiantil en la UPR,  a estudiar la política del quasi-Estado puertorriqueño con respecto a la Universidad, tratando de entender sus acciones y políticas. Como parte de ese estudio he estado releyendo algunos de los ensayos en un libro publicado por CLACSO titulado Las Universidades en América Latina: ¿Reformadas o Alteradas? La Cósmetica del Poder Financiero. Incluye un artículo de Francisco López Segrera que describe el modelo neoliberal de la universidad. Si es como lo describe y es esto lo que pretende nuestro quasi-Estado isleño a lá Fortuño deberíamos preocuparnos muchísimo. He aquí lo que nos espera si el movimiento universitario no logra impedirlo:

El modelo neoliberal, en lo que a las universidades se refiere, implica lo siguiente: la universidad contrata con el Estado, con las empresas y con los padres de familia que tienen capacidad de pagar la educación de sus hijos. Todos exigen “niveles de excelencia” en conocimientos y saberes útiles a los mercados, y procuran no rebasar la demanda con sobreofertas de egresados que abatirían los sueldos y empleos. Esta nueva universidad neoliberal tiene una política llamada “humanitaria” mediante la cual fundaciones públicas o privadas ofrecen becas  o créditos a los estudiantes pobres que no pueden costearse sus estudios. “Si el concepto de universidad neoliberal pone el acento en lo público y en lo privado, el concepto del capitalismo universitario destaca la transformación de las actividades universitarias en mercancías” (González Casanova, 2001: 102). Se piensa en términos de mercado y esto conduce a la creación de las universidades corporativas, en función de las necesidades de las corporaciones, como fuel el caso pionero (1950) de la General Motors. (López Segrera  2003: 41-42)

¿Hacia una Unión Académica?

Posted in Crisis Económica, Economía del Conocimiento, Neoliberalismo, Universidad with tags on May 29, 2010 by jose anazagasty

Ante un presupuesto reducido la UPR ha decidido reestructurar sus operaciones fiscales para supuestamente manejar el presupuesto de manera más eficiente. Con ese fin la administración universitaria ha implementado una serie de medidas cautelares que ha afectado adversamente a los trabajadores no docentes, a los estudiantes y a los profesores. Pero estas medidas no son la única acción tomada por la administración universitaria.

La administración también ha intensificado su búsqueda de fondos adicionales y/o de financiamiento externo. Una alternativa es subir el costo de la matricula a los estudiantes, quienes se oponen decisivamente al alza. Otra opción es aumentar los fondos de la universidad mediante donativos. Finalmente, la administración pretende insertar la UPR en la llamada economía del conocimiento. Y es la inserción de la universidad en la economía capitalista del conocimiento la que representa una seria amenaza a libre profesión académica.

En el contexto de la economía del conocimiento el capital despoja progresivamente al trabajador intelectual universitario, a los profesores, de su  iniciativa en el proceso productivo, provocando no solo su enajenación del producto de su trabajo—el conocimiento—sino también su desaparición como un sujeto relativamente marginal en los circuitos del capital. Y también limita, impide o reduce la participación de la facultad en el gobierno de la universidad. Este es el planteamiento del sociólogo Stanley Aronowitz en su artículo para Liberal Education
“Should academic unions get involved in governance? Para Aronowitz es imperativo que las uniones participen del gobierno de las universidades para defender no solo la libertad académica sino también los derechos y beneficios de los académicos. Pero en la UPR no existen uniones académicas. Solo algunas asociaciones de profesores, como la APRUM y CONAPU, se han dedicado a defender los intereses de la facultad. Y han hecho un trabajo excelente. ¿Debemos unirnos a estas y reforzar sus esfuerzos? ¿O debemos, ante la inserción creciente de la UPR en la economía capitalista del conocimiento, considerar la creación de una unión académica en la UPR?

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